Mientras Bariloche intensifica su campaña contra el monóxido de carbono, Cabrero y la Región del Biobío enfrentan riesgos similares. La prevención y el conocimiento son claves para proteger a nuestras familias del ‘asesino invisible’ que cada invierno cobra vidas silenciosamente.
CABRERO, 18 de junio de 2026 – Con el invierno ya asomándose en el hemisferio sur, la prevención de accidentes domésticos cobra una relevancia crítica. Desde San Carlos de Bariloche, Argentina, llega un eco de urgencia que resuena con fuerza en nuestra propia Región del Biobío: la campaña “Hagamos visible lo invisible” concluye sus actividades, dejando una clara advertencia sobre los peligros del monóxido de carbono (CO) antes de la temporada de frío más intensa.
La iniciativa barilochense, impulsada por Protección Civil del municipio, en colaboración con la Cooperativa de Electricidad Bariloche, Camuzzi y diversos Cuerpos de Bomberos Voluntarios, ha ofrecido durante todo junio charlas gratuitas y talleres de reanimación cardiopulmonar (RCP) a la comunidad. El objetivo es claro: dotar a los vecinos de herramientas para prevenir intoxicaciones y actuar ante emergencias, justo cuando el uso de calefactores se vuelve indispensable.
El monóxido de carbono es un gas letal, inodoro, incoloro e insípido, lo que le ha valido el apodo de “asesino invisible”. Se produce por la combustión incompleta de gas, leña, carbón o parafina, y sus efectos son devastadores. Como explica el Diario El Cordillerano, medio que ha seguido de cerca la campaña en Bariloche, el CO ingresa al organismo, ocupando el lugar del oxígeno en la sangre y afectando gravemente al cerebro y al corazón, pudiendo causar intoxicaciones severas e incluso la muerte.
Pero, ¿por qué debería importarle esta noticia a un vecino de Cabrero o de cualquier comuna del Biobío? La respuesta es contundente: el riesgo es universal y las condiciones climáticas y de uso de calefacción en nuestra región son muy similares a las de la Patagonia argentina. Según datos del Ministerio de Salud de Chile (MINSAL), las intoxicaciones por monóxido de carbono aumentan drásticamente durante los meses de invierno, con un pico preocupante entre julio y agosto. Si bien no existen estadísticas desagregadas por comuna para Cabrero, la Región del Biobío, con su clima frío y el uso extendido de estufas a leña, calefonts y otros sistemas de calefacción a gas o parafina, presenta un escenario de riesgo elevado para sus habitantes.
La Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) ha sido enfática en sus campañas de prevención en Chile, destacando la importancia de la mantención periódica de artefactos a gas y leña por técnicos autorizados, así como la ventilación adecuada de los hogares. Un calefont mal instalado o con una ventilación deficiente, una estufa a leña con tiraje obstruido o un brasero encendido en un espacio cerrado, son fuentes potenciales de este gas mortal.
En Cabrero, nuestros propios Cuerpos de Bomberos, al igual que sus pares en Bariloche, están capacitados para atender estas emergencias y son una fuente vital de información. Es fundamental que cada hogar revise sus sistemas de calefacción y ventilación antes de que el frío más intenso nos obligue a encerrarnos. Síntomas como dolor de cabeza, náuseas, mareos, debilidad o confusión, pueden ser las primeras señales de una intoxicación por CO y no deben ser ignorados.
El monóxido de carbono es un enemigo silencioso que no distingue fronteras ni condiciones sociales, y su combate comienza en cada hogar, con información y responsabilidad.
La lección de Bariloche es una llamada de atención para Cabrero y toda la Región del Biobío. La prevención es la única herramienta eficaz contra este peligro invisible. Asegurar una buena ventilación, realizar mantenciones anuales a los artefactos y, si es posible, instalar detectores de monóxido de carbono, son medidas sencillas que pueden salvar vidas. No esperemos a que la tragedia golpee a nuestra puerta para tomar conciencia.




