La derecha más dura, con apoyo de republicanos y el PDG, arremete contra Nicolás Grau, el último ministro de Hacienda del expresidente Boric. La ofensiva política, presentada a contrarreloj, se definirá en la Cámara de Diputados.
Una nueva batalla política se ha desatado en el Congreso, una que podría tener consecuencias significativas para una de las figuras clave del cierre del gobierno anterior. Este lunes, parlamentarios del Partido Nacional Libertario y del Partido Republicano, con el respaldo de legisladores del Partido de la Gente y un diputado de Renovación Nacional, formalizaron una acusación constitucional contra el exministro de Hacienda, Nicolás Grau.
Grau, economista del Frente Amplio, fue el encargado de dirigir las finanzas del país durante los últimos siete meses de la administración del expresidente Gabriel Boric, tras la salida de Mario Marcel. La acusación fue presentada justo al límite del plazo legal de tres meses desde que un ministro deja su cargo, lo que ha añadido una cuota de dramatismo y urgencia al ambiente político en Valparaíso.
De ser aprobada la acusación en el Congreso, el exministro Grau, figura clave del último tramo del gobierno de Boric, quedaría inhabilitado para ejercer cualquier cargo público durante los próximos cinco años.
Para los vecinos de nuestra provincia, este tipo de enfrentamientos en la capital política pueden parecer lejanos, pero sus efectos se sienten. Mientras el debate se concentra en la arena política, se corre el riesgo de que la agenda legislativa se estanque, postergando proyectos de ley que podrían impactar directamente en el empleo, la seguridad y el desarrollo de nuestras comunas. La energía del Congreso, enfocada en disputas de esta naturaleza, es energía que no se destina a resolver las urgencias de la gente.
El libelo acusatorio ahora deberá ser revisado por la Cámara de Diputadas y Diputados, donde se iniciará un proceso para determinar si la acusación tiene mérito para ser votada en la sala. Este episodio no solo pone en jaque el futuro político de Grau, sino que también mide las fuerzas y tensiona las relaciones dentro del propio oficialismo y la oposición, marcando el tono de la convivencia política para el actual período.




