Tras nueve días de manifestaciones en la capital, jóvenes estudiantes exigen la dimisión del primer ministro Edi Rama. La violencia ha escalado, dejando destrozos en edificios públicos y un clima de alta tensión con las fuerzas antidisturbios.
Un clima de alta tensión se ha instalado en Albania, donde las protestas estudiantiles que exigen la dimisión del primer ministro, Edi Rama, han cumplido nueve días y escalado a enfrentamientos violentos con la policía. En la capital, un estudiante de 23 años, equipado con una máscara antigás, dialoga con otros activistas a escasos metros de un cordón de antidisturbios frente al Ministerio de Educación, edificio que aún muestra las secuelas de los disturbios con sus ventanas rotas.
Una ciudad en tregua aparente
Este miércoles 22 de octubre, la ciudad parece un campo de batalla donde se ha pactado una frágil tregua. Las fuerzas antidisturbios se han empleado a fondo durante una semana y media para contener a los miles de jóvenes que claman por un cambio de gobierno. El descontento se dirige contra Edi Rama, quien acumula cuatro mandatos y 12 años en el poder.
Es legítima [la violencia] cuando el Estado te ignora y agrede.
Apoyo ciudadano a las movilizaciones
El sentir de la protesta parece haberse extendido más allá de los círculos estudiantiles. Numerosos comercios en la zona céntrica han optado por bajar sus persianas metálicas, acompañadas de pequeños carteles que expresan su solidaridad: “No nos hagáis destrozos. Estamos con vosotros”. Este gesto evidencia un apoyo tácito a las demandas de los manifestantes y el temor a que la violencia siga escalando en los próximos días.
Redacción Cabrero en Línea basándose en información de elpais.com.



