El gobierno alemán ha aumentado la expulsión de ciudadanos afganos desde 2025. Aunque inicialmente la medida se enfocaba en condenados por crímenes, los últimos vuelos incluyen cada vez más personas sin historial delictivo.
El gobierno alemán ha deportado a cerca de 300 ciudadanos afganos a Kabul desde que la actual administración federal tomó posesión en 2025. Los vuelos, que despegan regularmente desde el aeropuerto de Leipzig, marcan una política migratoria que ahora se endurece, ya que no solo afecta a personas con historial delictivo, sino también a un número creciente de individuos sin antecedentes penales.
Un giro en la política de expulsión
La medida, ejecutada a través de vuelos chárter de la aerolínea turca Freebird, ha sido una constante de la política alemana reciente. Sin embargo, la inclusión de personas sin prontuario judicial ha elevado la preocupación entre organizaciones de derechos humanos y la comunidad afgana residente en Alemania, quienes ven un riesgo mayor para quienes son devueltos a su país de origen.
La gran mayoría eran condenados por crímenes, pero en los últimos traslados están siendo incluidas cada vez más personas sin antecedentes penales.
Contexto internacional y derechos humanos
Esta política se enmarca en los esfuerzos del gobierno alemán por agilizar las expulsiones de migrantes, a pesar de la inestable situación de seguridad y derechos en Afganistán. La deportación de personas que no han cometido delitos plantea serias interrogantes sobre el cumplimiento de los principios humanitarios y el derecho internacional, que busca proteger a las personas de ser devueltas a lugares donde su vida o libertad podrían estar en peligro.
Redacción Cabrero en Línea basándose en información de elpais.com.



