Este sábado 17 de octubre, Francia fue escenario de masivas protestas que, entre manifestaciones y actos de violencia, simbolizan el colapso de la propuesta política del macronismo. El descontento social se extiende por todo el país.
Este sábado 17 de octubre, una ola de masivas protestas recorrió Francia, donde la confluencia de estudiantes, agricultores y funcionarios públicos derivó en manifestaciones, incendios y saqueos que han sido interpretados como el fin simbólico del ‘macronismo’. La jornada de descontento generalizado se vivió en diversas ciudades del país, reflejando una profunda crisis social y política marcada por la rabia, la cólera y el miedo hacia el futuro.
El fracaso de una propuesta de centro
Lo que se constató en las calles, mientras se atacaban comercios, ayuntamientos y comisarías, fue la defunción de una idea política que aspiraba a instaurar una centralidad ideológica radical para contener el auge de los extremos. Sin embargo, el resultado tras nueve años ha sido el contrario, según analistas y manifestantes.
En lugar de eso, fueron nueve años en los que se vaciaron los servicios públicos, se multiplicó la deuda (pasó del 98% del PIB al 119% actual) y los polos ideológicos en el Parlamento engulleron el debate público.
El ascenso de los extremos políticos
Este debilitamiento del centro ha fortalecido a los polos ideológicos. La Francia Insumisa (LFI) por la izquierda y el Reagrupamiento Nacional (RN) por la ultraderecha se han consolidado como las dos principales fuerzas políticas. De acuerdo a las proyecciones actuales, ambos partidos son los que cuentan con más posibilidades de pasar a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de la próxima primavera, dibujando un escenario de alta polarización para el futuro del país.
Redacción Cabrero en Línea basándose en información de elpais.com.



