A solo diez días de las elecciones del 27 de octubre, Israel vive un clima de tensión. Ni el bloque del primer ministro Netanyahu ni la oposición logran una mayoría clara en los sondeos, abriendo la puerta a complejas negociaciones y posibles alianzas inesperadas.
El próximo 27 de octubre, Israel celebrará elecciones generales en un escenario de total incertidumbre, donde ni el bloque del actual primer ministro, Benjamín Netanyahu, ni la fragmentada oposición parecen capaces de alcanzar la mayoría necesaria para gobernar. A solo diez días de la votación, los sondeos predicen un empate técnico que anticipa difíciles negociaciones y posibles alianzas ‘contranatura’ para evitar un nuevo bloqueo político.
Benjamín Netanyahu, el líder que más años ha estado en el poder en la historia de Israel con un total de 19, busca extender su mandato bajo un lema de campaña conciso y polarizador que se ha visto en carteles por todo el país.
Derecha o Palestina
Este eslogan, del partido Likud, marca el tono de una contienda donde las alianzas son la clave del poder.
El dilema de las alianzas
El principal obstáculo para un cambio de gobierno reside en la propia oposición. A pesar de que una coalición que incluyera a las dos listas árabes podría asegurar una mayoría parlamentaria, casi todos los partidos judíos del bloque anti-Netanyahu han prometido excluirlas de cualquier pacto de gobierno.
Esta decisión estratégica ha dejado a ambos bandos sin una ruta clara hacia la mayoría, alimentando la especulación sobre la formación de gobiernos en minoría, la posibilidad de que algunos políticos cambien de bando (transfuguismo) o la creación de pactos entre formaciones ideológicamente opuestas para poder desbloquear la situación.
Redacción Cabrero en Línea basándose en información de elpais.com.




