Un dron de origen ruso se estrelló el pasado 18 de septiembre en una localidad a solo siete kilómetros de Chisináu, la capital moldava. El aparato no fue detectado por los sistemas de vigilancia, lo que ha encendido las alarmas de seguridad en el país.
CHISINÁU, MOLDAVIA.- La tensión en Europa del Este escaló el pasado 18 de septiembre, cuando los restos de un dron ruso cayeron en Colonita, una localidad a solo siete kilómetros de Chisináu, la capital de Moldavia. El incidente ocurrió a las 4:20 de la madrugada, provocando una fuerte explosión que despertó a los vecinos y generó alarma en un país que vive bajo la sombra del conflicto en la vecina Ucrania.
Fallo en los Sistemas de Detección
Seis horas después del estruendo, equipos de emergencia localizaron los fragmentos del aparato, incluyendo el motor, esparcidos por un campo agrícola. El Ministerio de Defensa de Moldavia confirmó que el dron no fue registrado por los radares ni los sistemas de vigilancia aérea, atribuyendo esta falla a las características del vuelo del dispositivo.
El aparato no había sido detectado por los sistemas de vigilancia, algo que el Ministerio de Defensa atribuyó a la velocidad y la baja altitud a la que volaba.
Una Amenaza Latente
La caída de este dron tan cerca de una ciudad con más de 700.000 habitantes subraya la vulnerabilidad de Moldavia y el riesgo de que el conflicto se extienda, accidental o intencionadamente, a su territorio. Este evento se suma a una serie de incidentes que han puesto a prueba la neutralidad y la seguridad del país desde el inicio de la guerra.
Redacción Cabrero en Línea basándose en información de elpais.com.



