Un intento de golpe de Estado en Níger fue sofocado el pasado 30 de agosto gracias a la rápida intervención de mercenarios rusos y el posterior apoyo militar de Argelia. Este evento subraya el creciente blindaje de ambas potencias a los regímenes militares antioccidentales de la región.
Un intento de golpe de Estado ocurrido en Níger en la madrugada del pasado 30 de agosto fue sofocado con éxito gracias a la intervención directa de mercenarios rusos y el posterior respaldo de fuerzas argelinas. La asonada militar, dirigida contra el presidente Abdourahamane Tiani, tuvo como objetivos el aeropuerto de Niamey, el palacio presidencial y la televisión nacional, pero fue neutralizada en pocas horas por la contundente respuesta de los aliados del régimen.
Intervención Rápida y Decisiva
Los primeros en actuar fueron los mercenarios rusos de Africa Corps, una organización bajo el mando de Moscú que ya se encontraba estacionada en la capital nigerina. Sus efectivos se pusieron del lado de las fuerzas leales al gobierno y lograron controlar la situación antes de que escalara. Este movimiento demuestra la creciente implicación de Rusia en la seguridad de sus socios estratégicos en el continente.
Posteriormente, como señal de apoyo y consolidación, cuatro aviones de combate argelinos aterrizaron en el aeropuerto de Niamey, acompañados por un destacamento de aproximadamente 60 soldados. Esta acción coordinada entre ambas naciones envía un claro mensaje sobre su compromiso con la estabilidad de los actuales gobiernos del Sahel.
Un Nuevo Eje Geopolítico en África
El incidente en Níger no es un hecho aislado, sino que confirma una tendencia geopolítica en la región. Tanto Rusia como Argelia están reforzando su papel como garantes de la seguridad de los regímenes militares que han tomado el poder en el Sahel.
Rusia y Argelia, ambas potencias militares, la primera global y la segunda regional, se han convertido en los principales protectores no solo de Níger, sino de los tres regímenes castrenses del Sahel, caracterizados por unas políticas y un discurso claramente antioccidental.
Esta alianza estratégica está reconfigurando el equilibrio de poder en una zona de gran importancia, disminuyendo la influencia de las potencias occidentales y consolidando un bloque con intereses y discursos comunes.
Redacción Cabrero en Línea basándose en información de elpais.com.



