En una columna de opinión, el rector y analista Carlos Peña argumenta que los partidos de izquierda en Chile deben abandonar su enfoque tradicional en el ‘trabajador’ o en coaliciones de minorías, y adoptar una nueva identidad basada en el principio de ‘igual respeto y consideración’ para todos los ciudadanos.
Un nuevo rumbo para la izquierda chilena
Este jueves 10 de septiembre, el reconocido analista y rector Carlos Peña publicó una columna en el diario El País donde diagnostica la crisis actual de los partidos de izquierda en Chile, proponiendo una audaz redefinición de su identidad. Peña sostiene que para superar su estancamiento y la hostilidad del escenario actual, la izquierda debe abandonar sus figuras históricas y articular un nuevo proyecto en torno al concepto universal de ‘ciudadano’.
El agotamiento del modelo tradicional
Según el análisis de Peña, la identidad clásica de la izquierda, construida sobre la figura del ‘trabajador’ y la lucha contra la explotación económica, ha quedado obsoleta. El mundo laboral ha cambiado drásticamente y las problemáticas sociales se han diversificado más allá de la mera carencia material. Este antiguo relato, argumenta, ya no interpela eficazmente a una sociedad donde las fronteras entre clases y grupos son cada vez más difusas.
Lo que la izquierda necesita no es una suma de resentimientos, sino articularse en torno a un principio simple: la exigencia de que cada uno, cualquiera sea su identidad o biografía, sea tratado con igual consideración y respeto.
La crítica a la coalición de minorías
El autor también cuestiona la estrategia reciente de la izquierda de intentar reemplazar su base tradicional con una alianza de diversas ‘minorías agraviadas’, incluyendo movimientos feministas, ecologistas e indigenistas. Si bien valora las causas individuales, Peña advierte que esta ‘suma de resentimientos’ carece de un principio unificador que pueda construir un proyecto de mayoría. A su juicio, esta fragmentación es una debilidad estratégica que impide ofrecer una visión de futuro compartida por toda la comunidad.
La propuesta: el ciudadano y el respeto igualitario
Frente a este diagnóstico, Carlos Peña propone una alternativa concreta: que la izquierda se redefina en torno a la figura del ‘ciudadano’ y el principio de ‘igual consideración y respeto’. Este nuevo eje permitiría a la izquierda defender un proyecto universal que no solo aborde la desigualdad económica, sino también las afrentas a la dignidad, el reconocimiento y el trato justo para cada miembro de la sociedad, independientemente de su origen o condición. Este enfoque, concluye, ofrecería un relato coherente y con vocación de poder para los desafíos del siglo XXI.
Redacción Cabrero en Línea basándose en información de elpais.com.




