El partido Alternativa para Alemania (AfD) está a punto de obtener la mayoría absoluta en el estado de Sajonia-Anhalt, un resultado que sacude el panorama político alemán y europeo, reflejando un creciente auge de estas fuerzas.
El partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) ha logrado un resultado histórico en las elecciones regionales del estado federado de Sajonia-Anhalt, rozando la mayoría absoluta y posicionándose para gobernar. Este evento, ocurrido este mes de septiembre de 2026, sacude los cimientos de la política alemana y envía una onda de choque a toda Europa, confirmando el ascenso de las fuerzas de extrema derecha en el continente.
De la Distopía a la Realidad Política
Lo que hace unos años podría haber sido considerado el argumento de una novela distópica, hoy se asume con una mezcla de vértigo y resignación. La victoria de AfD evidencia un cambio en la percepción pública, donde los horrores encadenados, en lugar de generar una reacción enérgica, parecen adormecer a una parte de la sociedad.
Este aparente estado de indiferencia contrasta fuertemente con la respuesta social y política a crisis humanitarias pasadas. Un ejemplo claro es la conmoción global que generó la imagen de Alan Kurdi, el niño sirio que apareció ahogado en una playa turca en septiembre de 2015.
despertamos, como casi siempre, a golpe de urgencia
El Giro en la Política Migratoria
Aquella fotografía, definida por el entonces presidente español Mariano Rajoy como “dramática y espeluznante”, impulsó un cambio significativo. A pesar de los llamados a la prudencia, líderes europeos como la canciller alemana Angela Merkel promovieron una política de asilo más abierta, en un momento en que la urgencia humanitaria parecía dictar la agenda política.
La situación actual, con el éxito electoral de partidos como AfD que basan gran parte de su discurso en el rechazo a la inmigración, plantea serias preguntas sobre la evolución de los valores cívicos y la memoria colectiva en Europa. El ascenso de la ultraderecha se nutre, en parte, de la percepción de fracasos en la gestión de crisis anteriores y de un discurso que capitaliza el descontento.
Redacción Cabrero en Línea basándose en información de elpais.com.




