Desde su exilio en Perú, Bernardo O’Higgins impulsó de manera decisiva la ocupación del Estrecho de Magallanes, advirtiendo al gobierno chileno sobre el interés de potencias europeas y el nuevo auge de la navegación a vapor en la zona.
Desde su exilio en Perú, y a pesar de la distancia, la figura de Bernardo O’Higgins fue fundamental para asegurar la soberanía de Chile en su extremo sur. Durante la década de 1840, el prócer instó de manera persistente a los gobiernos de Joaquín Prieto y Manuel Bulnes a tomar posesión efectiva del Estrecho de Magallanes, una acción motivada por el temor a la inminente colonización por parte de potencias europeas y el auge de las nuevas rutas de navegación a vapor.
Preocupación por la Soberanía en la Patagonia
Aficionado a la lectura y bien informado, O’Higgins seguía con atención las noticias sobre las expediciones científicas que Francia y Gran Bretaña realizaban en los mares australes. Las exploraciones del HMS Beagle, con los apuntes del capitán Fitz Roy y el naturalista Charles Darwin, así como los relatos del almirante Du Petit Thouars, confirmaron sus sospechas: los vastos territorios de la Patagonia y Tierra del Fuego eran codiciados por las potencias europeas. Su preocupación se acrecentó en diciembre de 1840 con la inauguración del servicio de la Pacific Steam Navigation Company, cuyos vapores “Chile” y “Perú” comenzaron a utilizar la ruta del Estrecho, sentando un precedente tecnológico y comercial que ponía a la región en el mapa mundial.
Propuestas Concretas al Gobierno Chileno
Sintiendo la urgencia de la situación, O’Higgins, quien residía en Lima desde 1841, se dispuso a regresar a Chile para impulsar personalmente su visión. Un plan de viaje a fines de ese año se vio frustrado por un grave ataque cardíaco. Sin embargo, su anhelo de volver y servir a la patria quedó plasmado en una carta al presidente Bulnes.
Le ruego, mi querido general, que al arribo a mi tierra natal no se me trate ni considere como un ostentoso huésped. Yo espero y no dudo que condescienda con el favor que le pido, sin otra distracción, y la mayor de todas, que el cordial abrazo que espero darle en su mismo palacio el día de mi llegada a la capital.
Lejos de desistir, en agosto de 1842, O’Higgins envió una carta clave al ministro de Relaciones Exteriores, Ramón Luis Irarrázabal. En ella, sugirió la colonización del Estrecho con pobladores del archipiélago de Chiloé, por su capacidad de adaptación al clima. Además, propuso el establecimiento de buques a vapor para remolcar barcos mercantes, vigilar la costa contra el contrabando y defender el territorio de posibles hostilidades extranjeras. Estas ideas visionarias fueron la semilla que germinaría poco después con la histórica toma de posesión del Estrecho de Magallanes.
Redacción Cabrero en Línea basándose en información de laprensaaustral.cl.




