En plena Guerra de Independencia, el general José Miguel Carrera intentó tomar la estratégica plaza de Chillán, un bastión realista defendido por el coronel Juan Francisco Sánchez. El asedio, iniciado a fines de julio de 1813, se vio rápidamente complicado por las inclemencias del invierno sureño, con lluvias incesantes que transformaron el campamento patriota en un lodazal y propagaron enfermedades como el tifus, diezmando las tropas.
Ante la imposibilidad de romper las defensas y con un ejército debilitado y desmoralizado, Carrera ordenó la retirada el 10 de agosto de 1813. Este fracaso no solo fue una derrota militar, sino también un golpe político para Carrera, mermando su prestigio y evidenciando las enormes dificultades logísticas y climáticas de hacer la guerra en el sur de Chile durante el invierno.
Fuente: Memoria Chilena, ‘El sitio de Chillán’ (1813). Biblioteca Nacional de Chile.




