El diplomático brasileño, Paulo Pacheco Soares, compartió su profunda admiración por la diversidad de paisajes de Chile, revelando una preferencia personal por el Desierto de Atacama, en contraste con la popularidad de los centros de esquí entre sus compatriotas.
En una reciente entrevista, el embajador de Brasil en Chile, Paulo Pacheco Soares, expresó su profunda admiración por la geografía nacional, destacando una preferencia que lo distingue de la mayoría de sus compatriotas. El diplomático afirmó que, si bien el turismo brasileño se inclina mayoritariamente por la nieve, su elección personal sería el Desierto de Atacama, un lugar que lo cautivó incluso antes de asumir su cargo.
Un vínculo personal con Santiago
El embajador relató su conexión con el entorno urbano de Santiago, específicamente con el Parque Presidente Errázuriz. Tras una cirugía en 2022, este parque cercano a su residencia se convirtió en un espacio fundamental para su recuperación. “Necesitaba recuperación y yo solía caminar mucho allí. Me quedaba tan cerca de la casa que lo sentía como mi parque privado”, comentó Soares, ilustrando un lazo afectivo con la ciudad que lo acoge.
La inspiración cinematográfica del Desierto
La curiosidad del diplomático por el norte de Chile no es reciente. Su primer y único viaje al país antes de ser designado embajador fue en 2015. Ese mismo año, una película chilena, Romance policial, dejó una marca indeleble en su memoria. “Hoy no recuerdo mucho los actores ni la trama, pero sí la imagen del desierto y, por eso, cuando llegué a Chile [como embajador] tenía como primer objetivo visitar a San Pedro de Atacama”, explicó. La visita no solo cumplió sus expectativas, sino que las superó, consolidando su aprecio por la región.
Yo creo que en contraste con la mayoría de los brasileños que viene de turismo por la nieve, yo elegiría el desierto chileno.
Esta fascinación lo llevó a vivir una experiencia memorable en un hotel del desierto que contaba con su propio planetario. Desde allí, el embajador pudo maravillarse con los cielos nortinos, una experiencia que culminó con una visión astronómica única: “Recuerdo que, al ir al desierto, me quedé en un hotel que tenía un planetario, desde donde pude ver el anillo de Saturno”.
Redacción Cabrero en Línea basándose en información de elpais.com.




