En pleno invierno de 1995, una masa de aire polar de extrema intensidad ingresó al territorio nacional, provocando un fenómeno meteorológico que pasaría a la historia como el ‘Terremoto Blanco’. Alrededor del 22 de julio, las nevadas se intensificaron en zonas inusuales, cubriendo con más de un metro de nieve los valles y la precordillera de las actuales regiones de Ñuble y Biobío. Localidades como Antuco, Huépil, El Carmen y Yungay quedaron completamente aisladas, con caminos cortados y sin energía eléctrica.
La emergencia no fue solo de conectividad; miles de cabezas de ganado quedaron atrapadas, generando una crisis para la economía agrícola y ganadera local. Se organizaron masivos operativos aéreos y terrestres para llevar forraje y ayuda a los campesinos y arrieros aislados. A pesar de la dureza de la situación, el evento dejó imágenes imborrables de un paisaje transformado y demostró la resiliencia de las comunidades del interior, que se unieron para enfrentar una de las peores crisis climáticas de su historia reciente.
Fuente: Archivos de Prensa Nacional (TVN, Canal 13), ONEMI, Dirección Meteorológica de Chile



