Una creciente ola de violencia xenófoba en Sudáfrica está forzando a comerciantes extranjeros a cerrar sus negocios tras repetidos saqueos. La crisis económica ha convertido a los migrantes en el chivo expiatorio.
Una violenta ola de xenofobia en Sudáfrica está obligando a comerciantes migrantes a cerrar sus negocios y huir. En Katlehong, un barrio en el sureste de Johannesburgo, el comerciante etíope Biranu Hajiso, de 36 años, observaba este 6 de julio cómo unos operarios sellaban con hierro la puerta de su pequeño almacén, conocido localmente como ‘spaza shop’, tras sufrir el tercer saqueo en poco tiempo. [MEDIA_TOKEN_1]
El drama de los pequeños comerciantes
Iluminado por el atardecer, Hajiso no solo sellaba una puerta, sino también una etapa de su vida en el país. La decisión de cerrar su fuente de trabajo, aunque dolorosa, busca evitar futuros ataques. “Así al menos ya no podrán volver a entrar”, lamenta el comerciante, quien ahora se debate entre regresar a Etiopía o esperar a que la violencia amaine.
Es la tercera vez que saquean mi tienda; así al menos ya no podrán volver a entrar.
Un chivo expiatorio para la crisis
El caso de Hajiso es un reflejo de la grave situación que se vive en Sudáfrica. En los últimos meses, una nueva ola de violencia xenófoba se ha instalado en el país, con asesinatos, destrucción de viviendas y miles de desplazados. Este movimiento ha convertido a los extranjeros en el chivo expiatorio de los profundos problemas sociales y económicos, como el desempleo, que afectan a la nación africana. Por ahora, la tensión no muestra signos de disminuir, sumiendo a las comunidades migrantes en un estado de miedo e incertidumbre constante.
Redacción Cabrero en Línea basándose en información de elpais.com.




