Una frágil tregua permite el regreso de miles de desplazados al sur de Líbano, una zona considerada de combate por Israel. Los residentes encuentran un panorama de destrucción total tras casi tres años de ofensiva contra Hezbolá.
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Miles de residentes del sur de Líbano están regresando a sus hogares esta semana, amparados por una frágil tregua en la guerra entre Israel y el grupo Hezbolá. Sin embargo, el retorno a estas humildes aldeas, consideradas zona de combate por Israel, está marcado por la devastación total tras casi tres años de una ofensiva militar ininterrumpida.
La ofensiva israelí comenzó después de que la organización proiraní Hezbolá se uniera a la guerra de Hamás contra el Estado judío, convirtiendo la región en un frente de batalla constante y forzando el desplazamiento de sus habitantes.
Un Regreso sin Alegría
Quienes vuelven a sus comunidades no muestran signos de alegría por el regreso ni de pena por la destrucción. Según describen los informes desde la zona, los retornados parecen funcionar como autómatas, sin haber procesado aún el trauma y el frenesí de casi tres años de conflicto. El impacto psicológico de la guerra es palpable en cada rostro que recorre las calles bombardeadas.
Lo han bombardeado todo.
La frase, que resuena entre los vecinos que observan la devastación, resume el sentimiento generalizado de desolación. El panorama es de edificios derrumbados, infraestructura destruida y la promesa latente de más guerra, ensombreciendo cualquier esperanza de una paz duradera o una reconstrucción a corto plazo.
Redacción Cabrero en Línea basándose en información de elpais.com.




