Tras más de cuatro años cubriendo el conflicto, el periodista Cristian Segura ofrece un profundo análisis sobre el estado de la guerra. Sostiene que, si bien Rusia ha fracasado en sus objetivos, la victoria ucraniana es parcial y está marcada por un inmenso costo humano y social.
CABRERO, 11 de julio de 2026.– Tras pasar cuatro años y tres meses como corresponsal de guerra en Ucrania, el periodista de El País, Cristian Segura, ha publicado un contundente análisis sobre la situación actual del conflicto, ofreciendo una visión que se aleja de los discursos triunfalistas. Su conclusión principal es que, si bien Rusia está perdiendo la guerra en sus objetivos estratégicos, Ucrania solo la está ganando de forma parcial, enfrentando un desgaste devastador y un futuro incierto.
El fracaso estratégico de Rusia
El análisis del periodista parte de la premisa de que la ofensiva a gran escala iniciada por el Kremlin no ha logrado sus metas fundamentales. La incapacidad de tomar Kiev en los primeros compases de la invasión y la tenaz resistencia del ejército y el pueblo ucraniano han desbaratado los planes iniciales de Moscú. A pesar de los avances territoriales en algunas zonas, el costo en vidas, material bélico y prestigio internacional para Rusia ha sido enorme, situándola en una posición de debilidad estratégica a largo plazo.
Rusia está perdiendo la guerra, Ucrania la gana solo a medias
Una victoria a un costo demasiado alto
Por otro lado, Segura subraya que la victoria ucraniana es amarga. La defensa heroica del territorio ha venido acompañada de una destrucción masiva de infraestructuras, ciudades convertidas en ruinas y una crisis humanitaria de proporciones históricas. El periodista reflexiona incluso sobre el impacto personal del conflicto, mencionando cómo la exposición constante a la violencia y el sufrimiento lo han transformado, una experiencia que se replica a escala nacional en la psique del pueblo ucraniano.
Este ‘ganar a medias’ significa que, aunque la soberanía del país se ha defendido, el precio ha sido la pérdida de una generación, un trauma colectivo profundo y la monumental tarea de reconstruir una nación no solo en lo material, sino también en lo social y emocional. La paz, cuando llegue, encontrará a un país que ha demostrado una fortaleza increíble, pero también profundamente herido.
Redacción Cabrero en Línea basándose en información de elpais.com.



