Desde febrero de 2026, Estados Unidos e Israel mantienen un conflicto bélico con Irán centrado en el estratégico Estrecho de Ormuz. Aunque la tensión se justifica por el programa nuclear iraní, el control económico de esta ruta vital emerge como la verdadera causa.
En febrero de 2026, Estados Unidos e Israel iniciaron una ofensiva militar contra Irán, en un enfrentamiento que ha sido denominado la ‘Guerra de Ormuz’. Este conflicto, centrado en el estratégico estrecho, pone de manifiesto tensiones geopolíticas y económicas que se han acumulado durante casi cinco décadas, afectando directamente una de las rutas comerciales más importantes del planeta.
El Control Económico como Eje del Conflicto
Si bien las justificaciones de Washington y Tel Aviv se han centrado históricamente en los peligros del programa de enriquecimiento de uranio de Irán y la naturaleza de su régimen, el foco en Ormuz revela una motivación más profunda. La disputa actual parece trascender las preocupaciones de seguridad para centrarse en el control de un punto neurálgico para la economía global.
Ormuz nos devuelve a la lógica capitalista que la segunda mitad del siglo XX había dulcificado a base de multilateralismo, derechos humanos y Estado de derecho.
La Primacía del Capital sobre la Diplomacia
Este enfoque, que se alinea con posturas pragmáticas que exigen ‘que circule el dinero por el estrecho’, sugiere un cambio en las prioridades internacionales. El conflicto de Ormuz podría marcar un regreso a una era donde los intereses económicos directos priman sobre los marcos multilaterales y los principios del derecho internacional que caracterizaron las relaciones globales en décadas pasadas, con potenciales consecuencias para la estabilidad y el comercio a nivel mundial.
Redacción Cabrero en Línea basándose en información de elpais.com.




