Empresas IANSA anunció el fin de la compra de remolacha para la temporada 2026-2027, cerrando un ciclo de 73 años. La medida impacta a 230 productores y 3.000 familias, principalmente de Ñuble, ya que la compañía importará azúcar de caña para refinar en su planta de Chillán.
La última cosecha de un cultivo histórico
La Región de Ñuble y sus alrededores viven días de incertidumbre tras la drástica decisión de Empresas IANSA de no comprar remolacha para la temporada 2026-2027. El anuncio, realizado el pasado 29 de abril, pone fin a una industria de 73 años que fue fundamental para la economía local, afectando directamente a 230 agricultores y a un estimado de 3.000 familias que dependen de este cultivo. Actualmente, los productores se encuentran en medio de la última cosecha, que concluirá el próximo 15 de agosto, con la amargura de cerrar un ciclo productivo y cultural.
Un golpe a la agricultura familiar
La determinación de IANSA de sustituir la remolacha nacional por azúcar de caña importada, que será refinada en su planta de Chillán, ha generado un profundo impacto en la comunidad agrícola. Carlos Sepúlveda, director de la Federación Nacional de Remolacheros (Fenare), relató cómo la noticia fue un golpe inesperado, ya que a pocas semanas de terminar la cosecha, la empresa aún no había iniciado las negociaciones para los contratos del próximo año, rompiendo una tradición de décadas.
Para muchos, como Sepúlveda, quien ha cultivado remolacha por casi cuarenta años en Pinto, la medida implica no solo la pérdida de su sustento, sino también la obsolescencia de toda su inversión. Maquinaria especializada, diseñada exclusivamente para este cultivo, deberá ser vendida como chatarra. “El 16 de agosto, cuando haya terminado la última cosecha, va a tener que venderlo como fierro, por kilo”, lamenta el productor.
Yo pienso que la remolacha no tiene vuelta atrás.
Más de 70 años de historia azucarera
Desde su fundación como empresa estatal en 1953, IANSA (Industria Azucarera Nacional S.A.) fue un pilar para el desarrollo agrícola del centro y sur de Chile. El cultivo de la remolacha, una planta bianual que concentra el azúcar en su raíz durante el otoño e invierno, se convirtió en el motor económico para miles de familias. Marcelo San Martín, ex presidente de la Asociación de Remolacheros de Ñuble, recuerda cómo su padre y su hermano se dedicaron al “cultivo bendito” en San Carlos, siendo el principal sustento familiar.
La remolacha no solo era un negocio, sino parte de la identidad local. San Martín rememora anécdotas familiares, como cuando su padre bromeaba diciendo que las hojas de la planta eran acelgas, o cuando su madre las cocinaba en tortillas, sin saber que en ellas se concentraba el azúcar que luego pasaría a la raíz. Estas historias reflejan cómo el cultivo estaba arraigado en la vida cotidiana de la región, un legado que ahora llega a su fin.
Redacción Cabrero en Línea basándose en información de theclinic.cl.




