Un tribunal de Brasil ha sentenciado a la automotriz alemana por graves violaciones a los derechos humanos en una hacienda ganadera durante la dictadura militar. Los trabajadores eran sometidos a condiciones análogas a la esclavitud.
Un tribunal brasileño ha dictado una condena histórica contra el gigante automotriz Volkswagen, declarándolo responsable por el uso de mano de obra esclava y graves violaciones de derechos humanos en una hacienda de su propiedad en la Amazonia hace cuatro décadas. El fallo, emitido el 21 de junio de 2026, se refiere a los hechos ocurridos entre 1974 y 1986 en la Fazenda Vale do Rio Cristalino, durante el período de la dictadura militar en Brasil.
El “infierno verde” de Volkswagen
La hacienda, un proyecto de ganadería de 140.000 hectáreas en el estado de Pará, fue escenario de un brutal sistema de explotación. Según la investigación del Ministerio Público Fiscal, Volkswagen subcontrataba a reclutadores, conocidos como “gatos”, que atraían a cientos de trabajadores de las zonas más pobres con falsas promesas de empleo bien remunerado. Una vez en la remota propiedad, los peones eran despojados de sus documentos y forzados a trabajar en condiciones infrahumanas para desmontar la selva.
Los trabajadores quedaban atrapados en un ciclo de servidumbre por deudas, ya que se les cobraba precios exorbitantes por la comida, las herramientas y el alojamiento, haciéndoles imposible saldar sus cuentas. La hacienda estaba vigilada por guardias armados que castigaban violentamente cualquier intento de fuga. La malaria era endémica y la atención médica, inexistente.
Testimonios de una pesadilla
La voz de los sobrevivientes ha sido clave para alcanzar esta justicia tardía. Raimundo Batista de Souza, hoy de 57 años, fue uno de los peones que vivió aquella pesadilla junto a sus hermanos. Su testimonio refleja el trauma que ha perdurado por 40 años.
Dios nos sacó de allí porque, si nos quedamos, habríamos muerto. Mi hermano estuvo nueve días perdido en la selva. Mi otro hermano y yo caminamos tres días para volver a casa, 90 kilómetros.
El relato de Raimundo, quien hoy se gana la vida como pescador, es un reflejo del sufrimiento de cientos de hombres que fueron tratados como propiedad. La condena judicial no solo busca una reparación económica para las víctimas, sino también establecer un precedente sobre la responsabilidad corporativa en la violación de derechos fundamentales, incluso décadas después de ocurridos los hechos.
Redacción Cabrero en Línea basándose en información de elpais.com.




