Un fallo histórico del Juzgado de Letras del Trabajo de Concepción condena a la Universidad Católica de la Santísima Concepción a pagar más de $15 millones a una extrabajadora. El caso sienta un precedente crucial para la protección de los derechos laborales en nuestra región, evidenciando la importancia de reconocer y remunerar adecuadamente las funciones desempeñadas.
CONCEPCIÓN. Un veredicto contundente ha remecido el panorama laboral en la Región del Biobío. El Juzgado de Letras del Trabajo de Concepción ha dictaminado una millonaria indemnización a favor de una extrabajadora de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), quien se autodespidió tras años de ejercer funciones de mayor complejidad sin el reconocimiento salarial ni contractual prometido. La sentencia, que condena a la casa de estudios a desembolsar más de 15 millones de pesos, marca un hito en la defensa de los derechos laborales en nuestra capital regional y sus alrededores.
La historia de esta trabajadora, cuyo nombre se mantiene en reserva, es un reflejo de una problemática que, lamentablemente, no es ajena a muchos en el mercado laboral chileno. Ingresó a la UCSC en 2006 como auxiliar de aseo. Con el tiempo, y en un esfuerzo por superarse, obtuvo su título de Técnico en Enfermería. Fue a partir de mayo de 2022 cuando su rol comenzó a transformarse drásticamente: dejó las labores de limpieza para asumir responsabilidades cruciales en el Centro de Simulación de la Facultad de Medicina. Allí, su día a día implicaba preparar escenarios clínicos, organizar insumos y habilitar salas para la formación de futuros profesionales de la salud. Funciones, sin duda, que distan mucho de las originalmente pactadas.
La extrabajadora denunció que aceptó este cambio de funciones bajo la promesa explícita de una modificación contractual y un aumento de sueldo acorde a sus nuevas y mayores responsabilidades. Sin embargo, esta promesa nunca se materializó, a pesar de sus reiteradas solicitudes. Durante más de dos años, desempeñó un cargo de técnico especializado con la remuneración de una auxiliar de aseo. A esto se sumó la negativa a pagarle un bono de término de negociación colectiva por $850 mil, un beneficio establecido en el contrato colectivo vigente, lo que terminó por colmar su paciencia y justificar su decisión de autodespedirse en enero de 2025.
El tribunal penquista, tras analizar minuciosamente los antecedentes presentados, fue categórico. Determinó que las nuevas funciones eran, efectivamente, de mayor complejidad y responsabilidad. El fallo judicial, al que tuvo acceso el medio nacional El Desconcierto, subraya que la universidad incurrió en un “incumplimiento grave de las obligaciones del contrato de trabajo” al no regularizar la situación de la trabajadora. Esta situación se mantuvo por un período prolongado, sin que se concretaran los ajustes comprometidos, pese a las gestiones de la afectada.
“La sentencia del Juzgado de Letras del Trabajo de Concepción no solo restituye la justicia a una trabajadora, sino que envía una señal inequívoca a todas las empresas e instituciones de la Región del Biobío: el esfuerzo y la calificación de sus empleados deben ser reconocidos y remunerados conforme a la ley, no solo con promesas incumplidas.”
Como resultado, la UCSC fue condenada a pagar $9.499.600 por indemnización por años de servicio, $4.749.800 por el recargo legal del 50% (aplicado cuando el empleador incurre en causales graves de término de contrato, como el incumplimiento de las obligaciones), y $863.600 por indemnización sustitutiva del aviso previo. A estas cifras se suman reajustes e intereses, totalizando una suma superior a los 15,1 millones de pesos.
¿Qué significa este fallo para los vecinos de Cabrero y el Biobío?
Este caso va más allá de un litigio individual. Para los trabajadores de Cabrero, Yumbel, Monte Águila y toda la Región del Biobío, esta sentencia es un recordatorio potente de sus derechos. Según datos históricos de la Dirección del Trabajo, el autodespido o despido indirecto, amparado en el Artículo 160 del Código del Trabajo, ha sido una herramienta creciente para empleados que ven vulnerados sus derechos por incumplimientos graves de sus empleadores. Casos como este, donde se exige a un trabajador realizar funciones de mayor jerarquía sin la compensación adecuada, son lamentablemente comunes en diversos sectores, desde el comercio hasta la industria y los servicios.
La jurisprudencia creada por este fallo del Juzgado de Letras del Trabajo de Concepción refuerza la idea de que las promesas verbales en el ámbito laboral tienen límites y que la ley está para proteger al más débil de la relación contractual. Es un llamado de atención para empleadores, incluyendo grandes instituciones como universidades, a mantener la probidad y el respeto por los contratos de trabajo. Para la economía local, donde muchos dependen de empleos estables y justos, esta decisión subraya la importancia de la formalidad y la transparencia en las condiciones laborales. Los vecinos deben saber que tienen mecanismos legales para defenderse ante situaciones de abuso o incumplimiento por parte de sus empleadores, y que la justicia laboral en nuestra región está atenta a estas vulneraciones.




