Un incidente sin sanción de Lionel Messi contra Aissa Mandi de Argelia, a pesar de la evidencia visual, desata una tormenta de críticas sobre la inconsistencia del VAR y el posible sesgo arbitral en el Mundial 2026. ¿Está la tecnología a la altura de su promesa de justicia deportiva o sucumbe ante la figura de los astros?
KANSAS CITY, EE.UU. – 16 de junio de 2026. La jornada mundialista en el Arrowhead Stadium, que prometía ser histórica por los récords alcanzados por Lionel Messi con la camiseta albiceleste, se vio empañada por una acción que reavivó el eterno debate sobre la aplicación del Video Assistant Referee (VAR) y la supuesta inmunidad de las grandes estrellas del fútbol. Durante el encuentro entre Argentina y Argelia, un planchazo de Messi sobre el defensor Aissa Mandi generó una ola de indignación en redes sociales y entre analistas deportivos, al no ser sancionado ni siquiera con una tarjeta amarilla, y lo más crucial, sin una revisión por parte del VAR.
El incidente ocurrió en el primer tiempo. Messi, quien ya había anotado un golazo para el 1-0 parcial, disputó un balón con Mandi, impactando con los tapones de su botín en la pierna del argelino, quien quedó tendido en el césped con evidentes gestos de dolor. Aunque el capitán argentino se disculpó de inmediato, la acción, catalogada por muchos como de “fuerza excesiva” y “digna de roja directa”, pasó desapercibida para el árbitro principal y, sorprendentemente, para la sala VOR (Video Operation Room).
El VAR bajo el microscopio: ¿Un protocolo selectivo?
La controversia no radica tanto en la intencionalidad de Messi, sino en la ausencia de intervención tecnológica. Según el protocolo del International Football Association Board (IFAB), el VAR debe intervenir en “errores claros y manifiestos” o “incidentes graves no advertidos” relacionados con goles, penaltis, tarjetas rojas directas e identidad errónea. La jugada de Messi sobre Mandi, con el uso de fuerza excesiva y el riesgo para la integridad física del rival, encaja perfectamente en la descripción de una posible tarjeta roja directa, lo que debería haber activado una revisión exhaustiva.
Como ha documentado reiteradamente el portal especializado Archivo VAR y analistas de ESPN México en sus transmisiones, la inconsistencia en la aplicación del VAR es una preocupación creciente desde su implementación a nivel global.
La falta de una revisión en una acción tan flagrante como la de Messi sugiere, para muchos, un preocupante sesgo en la toma de decisiones, donde la figura del jugador parece influir en la rigurosidad del análisis arbitral.
Este patrón no es nuevo; en Mundiales anteriores, como el de Qatar 2022, hubo múltiples quejas sobre la subjetividad en las llamadas del VAR, especialmente cuando involucraban a equipos o jugadores de alto perfil.
Impacto en la integridad del juego y la percepción local
Para los aficionados al fútbol en Cabrero y la Región del Biobío, este tipo de incidentes tiene un eco significativo. Más allá de la pasión por un equipo o jugador, la justicia deportiva es un pilar fundamental. Cuando decisiones arbitrales polémicas, o la ausencia de ellas, favorecen a las grandes figuras, se erosiona la confianza en la equidad del deporte. Los vecinos de Cabrero, que siguen con fervor cada partido del Mundial, esperan que las reglas se apliquen por igual a todos, desde el jugador más novel hasta la leyenda más consagrada.
Esta situación plantea interrogantes sobre la efectividad real del VAR. ¿Es una herramienta para garantizar la justicia o un instrumento que puede ser manipulado, consciente o inconscientemente, por la presión mediática y la magnitud de las estrellas? Datos recopilados por la FIFA tras el Mundial de 2022 indicaron una mejora en la precisión de las decisiones arbitrales, pero incidentes como el de Messi-Mandi demuestran que la perfección y la uniformidad en la aplicación siguen siendo metas lejanas. La percepción de que existe una




