Mientras la Roja de todos mira el torneo desde casa, el canal privado se adjudicó en exclusiva la transmisión de más de la mitad de los partidos del Mundial. Un cambio histórico que impacta directamente en cómo se vivirá la cita planetaria en comunas como Cabrero y Yumbel, donde la señal abierta sigue siendo reina.
CABRERO.- El pitazo inicial del Mundial 2026 sonará este 11 de junio con un sabor agridulce para el hincha chileno. Sin la Roja en la cancha, la pasión futbolera se volcará a la pantalla, y este año, el dial tendrá un protagonista casi exclusivo. Chilevisión, propiedad del conglomerado Paramount, confirmó que transmitirá 52 de los 104 partidos del torneo por televisión abierta, incluyendo el partido inaugural, los encuentros de las selecciones más potentes, y por supuesto, la gran final.
Esta decisión marca un quiebre significativo en la historia de la televisión chilena. Atrás quedaron los días en que Televisión Nacional (TVN), el autodenominado “canal del Mundial”, y Canal 13 se repartían la torta de la transmisión, una tradición que acompañó a generaciones de chilenos desde la década de los 70. Según análisis del sector publicados en medios como Diario Financiero, los exorbitantes costos de los derechos de transmisión impuestos por la FIFA, que han escalado exponencialmente, han dejado fuera de competencia a canales con situaciones financieras más complejas, como ha sido el caso de TVN en la última década.
La movida de Chilevisión no es casual. Responde a una estrategia comercial agresiva que ya les aseguró los derechos de la selección chilena durante el ciclo clasificatorio fallido. Ahora, capitalizan ese vínculo para ofrecer el evento deportivo más visto del planeta. Para el espectador, la noticia tiene dos caras. Por un lado, se pierde la diversidad de coberturas y rostros periodísticos que ofrecía la competencia. Por otro, se garantiza un acceso gratuito y de calidad a una porción considerable del torneo.
Para miles de familias en el corazón de la provincia del Biobío, desde los sectores rurales de Cabrero hasta los barrios de Monte Águila, esta confirmación significa que el Mundial entrará a sus hogares sin depender de un contrato de cable o una conexión a internet estable. Es la televisión abierta cumpliendo su rol social.
Este nuevo escenario contrasta fuertemente con la nostalgia de mundiales como Francia 98 o Sudáfrica 2010, eventos que paralizaron al país y que fueron transmitidos masivamente por la señal estatal. Datos del Consejo Nacional de Televisión (CNTV) han mostrado históricamente cómo estos eventos deportivos disparan el visionado de la TV abierta, reafirmando su importancia cultural. Aunque la ausencia de Chile dolerá, la posibilidad de seguir a las grandes estrellas como Mbappé, Vinícius Jr. o Bellingham, desde el living de la casa y sin costo adicional, asegura que la fiebre mundialista, una vez más, se tomará cada rincón de nuestra región.




