Intervención de la Patrulla de Alcoholes de Carabineros desbarata punto de venta ilegal. El operativo destapa la conexión entre el comercio ilícito, la evasión de impuestos y la creciente percepción de inseguridad que golpea a la capital regional. Un problema que va más allá de la botella.
Una operación focalizada de Carabineros de la Patrulla de Alcoholes de Ñuble puso fin, durante la jornada de este jueves, a un punto de venta clandestina de alcohol que operaba en un inmueble de Chillán. El procedimiento, que culminó con el decomiso de la mercancía y la infracción correspondiente, es una muestra del trabajo estratégico que busca atajar un problema que genera profunda preocupación en la comunidad: la relación directa entre estos ilícitos y la sensación de inseguridad en los barrios.
El Prefecto de Ñuble, Coronel José Luis Villegas, subrayó que la intervención es fruto de un “monitoreo constante de aquellos puntos que representan factores de riesgo para la seguridad y la convivencia vecinal”. Pero este operativo es mucho más que un decomiso. Se inscribe en el marco de la Ley N° 19.925 sobre Expendio y Consumo de Bebidas Alcohólicas, una normativa que busca proteger la salud pública y el orden. La venta clandestina no solo evade el Impuesto Adicional a las Bebidas Alcohólicas (ILA), generando una merma fiscal que fiscaliza el Servicio de Impuestos Internos (SII), sino que, más grave aún, se convierte en una vía de acceso sin control para menores de edad. Informes del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA), como su último Estudio Nacional de Drogas, han documentado la persistente facilidad con que los jóvenes acceden al alcohol por vías informales.
Para los vecinos de Chillán, y de comunas cercanas del Biobío como Cabrero o Yumbel que miran con atención lo que ocurre en la capital regional, el impacto de estos clandestinos es directo. No se trata de una simple transacción comercial. Como ha sido documentado por medios regionales como ‘La Discusión’ en reportajes anteriores sobre el tema, estos focos de venta ilegal suelen ser el epicentro de ‘incivilidades’: ruidos molestos hasta altas horas de la madrugada, riñas callejeras y un deterioro general de la calidad de vida.
Es la erosión silenciosa de la tranquilidad barrial, donde el temor a salir de casa por la noche se convierte en una consecuencia directa de una actividad ilícita que opera a puertas cerradas.
Este operativo responde precisamente a ese clamor ciudadano por recuperar los espacios públicos.
La acción policial, según explicó el Coronel Villegas, obedece a una estrategia proactiva. Este enfoque se alinea con modelos de trabajo como el Sistema Táctico de Operación Policial (STOP) de Carabineros de Chile, que utiliza el análisis de datos delictuales y las denuncias ciudadanas para focalizar los recursos donde más se necesitan. El ‘levantamiento de información’ mencionado por el Prefecto es, en la práctica, un trabajo de inteligencia policial que mapea los puntos críticos de la región para desarticularlos antes de que escalen a delitos de mayor connotación.
Carabineros ha confirmado que estos servicios focalizados continuarán en distintos sectores de la Región de Ñuble. La colaboración de la comunidad, a través de denuncias seguras y anónimas, sigue siendo la herramienta más eficaz para que las autoridades puedan actuar con precisión, devolviendo la paz a los barrios afectados por este y otros flagelos.




