La Corte de Apelaciones de Concepción zanjó la lista de candidatos para liderar la Fiscalía Regional. La decisión final, en manos del Fiscal Nacional Ángel Valencia, se da en un escenario de creciente violencia rural y avance del crimen organizado en la zona.
Concepción, 11 de junio de 2026.- La balanza de la justicia penal en el Biobío tiene desde hoy tres nombres clave. Tras una intensa jornada de exposiciones y deliberaciones, el Pleno de la Corte de Apelaciones de Concepción definió la terna de candidatos para suceder a la actual fiscal regional, Marcela Cartagena, cuyo periodo expira próximamente. La nómina, que ya está en el escritorio del Fiscal Nacional Ángel Valencia, está compuesta por Roberto Garrido, quien concitó un amplio respaldo con 8 votos, y los fiscales Patricio Aravena y Álvaro Hermosilla, ambos con 5 votos cada uno.
La decisión no es menor y se produce en uno de los momentos más complejos para la región en materia de seguridad. Quien sea elegido por Valencia no solo asumirá la dirección administrativa del Ministerio Público en la zona, sino que heredará una cartera de desafíos que van desde el incesante robo de madera en la provincia de Arauco y Biobío hasta la consolidación de bandas de crimen organizado en el Gran Concepción.
Los perfiles de los candidatos dan pistas sobre las posibles visiones para abordar esta realidad. Roberto Garrido, actual fiscal regional de La Araucanía, trae consigo la experiencia de liderar la persecución penal en el epicentro de la violencia rural del país. Su gestión, documentada extensamente por medios como La Tercera y CIPER Chile, ha estado marcada por la aplicación de la Ley de Seguridad del Estado y el enfrentamiento a organizaciones de resistencia territorial. Su alta votación en la Corte penquista es vista como un espaldarazo a una línea de mayor dureza.
Por su parte, Patricio Aravena, actual Fiscal Jefe de Concepción, representa el conocimiento profundo de la criminalidad urbana. Bajo su jurisdicción se encuentran los delitos de mayor connotación social que afectan a la capital regional, cuyas cifras de robos violentos han mostrado un alza preocupante según datos de la Subsecretaría de Prevención del Delito (SPD). Su postulación se interpreta como una apuesta por la continuidad y la experiencia en el terreno local.
Cierra la terna Álvaro Hermosilla, Fiscal Jefe de la Unidad de Alta Complejidad del Biobío. Su nombre está asociado a las investigaciones más intrincadas de los últimos años, incluyendo aristas del ‘Caso Convenios’ y la desarticulación de redes de narcotráfico. Su inclusión en la nómina final es un reconocimiento a la necesidad de un enfoque especializado y de inteligencia para combatir a las estructuras criminales más sofisticadas que operan desde los puertos de Talcahuano y Coronel hasta el interior.
La elección del nuevo fiscal regional no es un mero trámite administrativo; definirá la estrategia de persecución penal para los próximos ocho años en un Biobío asediado por el crimen organizado, la violencia rural y la necesidad de restaurar la confianza pública.
Para el ciudadano de a pie, desde el agricultor de Cabrero que sufre por la seguridad de sus predios hasta el vecino de Hualpén que ve cómo el microtráfico se toma su barrio, esta elección es fundamental. El nuevo líder del Ministerio Público deberá no solo mostrar resultados en la disminución de la criminalidad, sino también restaurar una sensación de seguridad que, según diversas encuestas como la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC), se ha deteriorado sostenidamente. El Fiscal Nacional, Ángel Valencia, tiene ahora un plazo de 10 días para una designación que marcará el pulso de la seguridad y la justicia en el Biobío hasta bien entrada la próxima década.




