En un Estadio Azteca pletórico, el veterano delantero Raúl Jiménez marcó de cabeza el 2-0 definitivo contra Sudáfrica, dando a México un inicio soñado en la Copa del Mundo 2026. Un triunfo que resuena con especial eco en un Chile ausente del mayor escenario del fútbol.
La Ciudad de México se ha vestido de gala para dar el puntapié inicial a la primera Copa del Mundo de 48 selecciones, y la selección anfitriona ha respondido con autoridad. Corría el minuto 68 del encuentro cuando Hirving ‘Chucky’ Lozano, en una jugada característica por la banda izquierda, envió un centro con comba precisa al corazón del área. Allí, emergió la figura de Raúl Jiménez, quien con un movimiento de manual y un frentazo inapelable, envió el balón al fondo de la red para decretar el 2-0 sobre una aguerrida Sudáfrica.
Este gol no es uno más en la carrera del ‘Lobo de Tepeji’. A sus 35 años, la anotación representa la culminación de un viaje marcado por la resiliencia. Como ha sido ampliamente documentado por medios como ESPN y The Guardian, la fractura de cráneo que sufrió en 2020 jugando para el Wolverhampton en la Premier League amenazó con terminar su carrera. Volver, consolidarse y ahora, marcar en el partido inaugural de un Mundial en su propio país, es un testamento a su carácter indomable y su profesionalismo. Su celebración, cargada de emoción, fue el reflejo de años de lucha silenciosa.
Más que un gol, la anotación de Jiménez es una declaración de intenciones. Para una selección mexicana históricamente lastrada por el fantasma del ‘quinto partido’, como documenta exhaustivamente la base de datos de la FIFA, empezar con una victoria contundente en casa no es solo estadísticamente vital, es un exorcismo psicológico.
El análisis táctico del encuentro revela a un México que, bajo la dirección de su estratega, supo manejar la presión inicial y explotar las transiciones rápidas. La victoria es crucial en este nuevo formato de 12 grupos de 4 equipos, donde el margen de error es mínimo para avanzar a la fase de dieciseisavos de final. Según informes de The Athletic sobre la nueva estructura del torneo, asegurar los tres primeros puntos en casa es casi una obligación para los anfitriones que aspiran a una campaña profunda.
Para el hincha en Cabrero y en todo Chile, el júbilo mexicano se observa con una inevitable melancolía. Mientras uno de los gigantes de la CONCACAF celebra, ‘La Roja’ mira su tercer mundial consecutivo por televisión. La victoria de México subraya la importancia de los procesos a largo plazo y la renovación generacional, un debate candente en la agenda de la ANFP y del fútbol chileno. Este gol, más allá de la estadística, nos recuerda la gloria que se disputa en la élite y el arduo camino que Chile debe recorrer para volver a ser protagonista en el escenario que hoy le es ajeno.



