Una camioneta que terminó en una zanja en Los Ángeles fue el cuarto siniestro de una mañana marcada por la lluvia y el pavimento resbaladizo en la principal arteria del país. Expertos y datos de CONASET advierten sobre los riesgos que los conductores del Biobío enfrentan cada invierno.
LOS ÁNGELES.- Lo que comenzó como un incidente aislado se convirtió rápidamente en una preocupante estadística. A las 09:35 horas de este miércoles, una camioneta que transitaba de sur a norte por la Ruta 5 Sur terminó su recorrido en una zanja a la altura del kilómetro 487,9, en el conocido sector de Laguna Verde, en la comuna de Los Ángeles. Este evento, que afortunadamente y de forma preliminar no dejó lesionados, fue la gota que rebalsó el vaso, convirtiéndose en el cuarto accidente reportado en el tramo del Biobío durante una misma mañana.
La jornada, marcada por la lluvia persistente que azota a la zona centro-sur, ya había registrado incidentes en los sectores de Huaqui, Perales y Laja, según confirmó la concesionaria Ruta Sur. Esta seguidilla de siniestros, todos con un denominador común —la pérdida de control del vehículo en condiciones de calzada húmeda—, pone nuevamente sobre la mesa un debate que los habitantes de la región conocen bien: la seguridad en la principal carretera del país durante los meses de invierno.
No se trata de hechos fortuitos. Informes de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (CONASET) han documentado históricamente un aumento de la siniestralidad vial asociado a las primeras lluvias. Como detallan en su anuario de 2024, la combinación de agua con el aceite y polvo acumulado en el asfalto tras días secos crea una película deslizante que reduce drásticamente la adherencia de los neumáticos, un fenómeno conocido como aquaplaning. Según datos recopilados por medios como BioBioChile en inviernos pasados, el tramo de la Ruta 5 entre el peaje de Agua Amarilla y Collipulli concentra un número significativo de accidentes por esta causa.
Más allá de las cifras, lo que esta seguidilla de siniestros evidencia es una vulnerabilidad que los habitantes del Biobío conocen de cerca: la fragilidad de nuestra principal arteria vial frente a un evento tan predecible como la lluvia de invierno.
Para el vecino de Cabrero, Yumbel o Laja, la Ruta 5 Sur no es solo una carretera, es la columna vertebral de su vida diaria; la vía para llegar al trabajo, para el transporte de productos agrícolas y forestales que mueven la economía local, o para acceder a servicios en Los Ángeles o Concepción. Cada accidente, incluso sin víctimas fatales, genera congestión, retrasos y una sensación de inseguridad que se agudiza con cada frente de mal tiempo. La investigación de estos hechos, que seguramente quedará a cargo de la Sección de Investigación de Accidentes en el Tránsito (SIAT) de Carabineros si la fiscalía lo determina, buscará establecer las causas exactas, pero el patrón ya es una advertencia.
Mientras personal de la concesionaria trabajaba en el lugar para retirar el vehículo siniestrado en Laguna Verde, el llamado de las autoridades es el de siempre: moderar la velocidad, mantener una distancia prudente y estar atento a las condiciones de la ruta. Un consejo que, si bien es fundamental, resuena como insuficiente ante una realidad que se repite año tras año, dejando en evidencia que la seguridad en la Ruta 5 Sur es una tarea pendiente que va más allá de la responsabilidad individual del conductor y que interpela directamente a la infraestructura y su mantenimiento.




