Cuatro siniestros viales en una sola mañana, incluyendo una camioneta caída a una zanja en Los Ángeles, exponen la vulnerabilidad de la principal carretera del país ante las lluvias. Expertos y cifras de CONASET ya advertían sobre los peligros en el tramo.
LOS ÁNGELES.- Lo que comenzó como una mañana de miércoles con la esperada lluvia de junio, se transformó rápidamente en un escenario de riesgo en la principal arteria de la región. Una camioneta que terminó incrustada en una zanja a la altura del sector Laguna Verde, en la Ruta 5 Sur, fue la postal del cuarto accidente de tránsito registrado en pocas horas, encendiendo las alarmas sobre la seguridad en el tramo que une a nuestras comunas.
El hecho, ocurrido a las 09:35 horas en la calzada que va de sur a norte, se suma a una preocupante seguidilla de emergencias viales informadas por la concesionaria Ruta del Bosque en los sectores de Huaqui, Perales y Laja. Si bien en el último incidente no se reportaron daños a la infraestructura vial y las lesiones del conductor estaban por confirmarse, el patrón es ineludible y pone el foco en un problema mayor que afecta directamente a miles de habitantes del Biobío que dependen de esta vía.
Esta serie de eventos no es un hecho aislado. Según datos históricos de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (CONASET), la Región del Biobío se mantiene consistentemente entre las zonas con mayor siniestralidad vial del país, solo por detrás de la Región Metropolitana y Valparaíso. Informes previos, como los analizados por medios como BioBioChile, han identificado ciertos tramos de la Ruta 5 Sur en la región como de alta complejidad, especialmente durante los meses de invierno. La combinación de pavimento mojado, exceso de velocidad y la peligrosa película de agua y aceite que se forma con las primeras precipitaciones, crea un cóctel fatal.
La seguidilla de siniestros no es una coincidencia, sino un recordatorio brutal de que la principal arteria del país, nuestra columna vertebral, se convierte en una trampa con las primeras lluvias si no se extreman las precauciones.
Para el vecino de Cabrero, Yumbel o Laja, esto no es una estadística lejana. Es la ruta que usan para ir a trabajar a Los Ángeles, para transportar sus productos o para visitar a la familia en Concepción. Cada uno de estos accidentes significa demoras, riesgo de vida y la evidencia de que la infraestructura, gestionada por la concesionaria bajo la supervisión del Ministerio de Obras Públicas (MOP), y la conducta de los conductores, enfrentan su prueba más dura con cada frente de mal tiempo. El llamado de las autoridades a moderar la velocidad no es solo una recomendación, es una necesidad imperiosa para evitar que el viaje a casa se convierta en la próxima crónica policial.




