La expresidenta de Chile, en carrera por el máximo cargo de las Naciones Unidas, delineó en un debate en Ginebra su visión para reformar el organismo internacional, apostando por el diálogo y la construcción de consensos.
Una figura conocida para todos en Chile, la expresidenta Michelle Bachelet, ha dado un paso clave en su postulación para convertirse en la próxima secretaria general de las Naciones Unidas (ONU). Desde Ginebra, Suiza, la exmandataria expuso las líneas maestras de lo que sería su gestión al frente del principal organismo mundial.
Durante un debate celebrado este martes, en el que compartió testera con las otras dos candidatas, Rebeca Grynspan y María Fernanda Espinosa, Bachelet fue clara en su diagnóstico y en su propuesta de futuro para la organización.
“Reformaré la organización para hacerla más ágil, eficiente y responsable, mediante el diálogo y la construcción de consensos”, dijo la exmandataria.
Con estas palabras, la expresidenta chilena busca posicionarse como una líder capaz de modernizar una institución a menudo criticada por su burocracia. Su enfoque, según detalló, se centrará en fortalecer la capacidad de respuesta de la ONU a través de la colaboración y el acuerdo entre sus miembros, un desafío no menor en el actual escenario geopolítico.




