Un ataque con drones de Marruecos acabó con la vida de Lahbib M. Abdelaziz, visto como el sucesor en el liderazgo del Frente Polisario. La operación demuestra la superioridad aérea marroquí y descabeza a la organización independentista en un momento crítico.
Un golpe preciso y tecnológico ha sacudido el prolongado conflicto del Sáhara Occidental. Marruecos ha utilizado su flota de drones para abatir a Lahbib M. Abdelaziz, un joven jefe militar y político del Frente Polisario, que era visto como una figura clave para el futuro de la organización independentista.
La operación no solo elimina a un líder en ascenso, hijo de uno de los fundadores del movimiento, sino que quiebra la línea sucesoria del Frente Polisario. Abdelaziz era considerado el relevo natural para el actual líder, Brahim Gali, de 80 años. La noticia ha causado un fuerte impacto en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en Argelia, el corazón del exilio del Polisario.
Con esta operación, que parece llevar el sello de la inteligencia militar, Rabat exhibe ante el mundo una superioridad aérea incontestable, forjada durante 50 años de conflicto y reforzada por la adquisición de más de 230 vehículos aéreos no tripulados.
Este ataque se produce en un momento diplomáticamente sensible, coincidiendo con la gira de mediación que realiza el enviado de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, lo que añade una nueva capa de tensión a sus esfuerzos por encontrar una solución pacífica.
El uso de esta tecnología militar avanzada por parte de Marruecos marca un punto de inflexión en el conflicto, demostrando su capacidad para proyectar poder y eliminar objetivos estratégicos con una eficacia que redefine el equilibrio de fuerzas en la región tras medio siglo de enfrentamientos.




