Durante el amistoso que Hungría ganó 3-1, una falla técnica provocó que la cámara aérea del estadio se precipitara al campo de juego. El incidente, que no dejó heridos, pone en tela de juicio la seguridad de la tecnología de transmisión deportiva.
Un incidente técnico de alta peligrosidad marcó el amistoso internacional donde la selección de Hungría se impuso por 3-1 sobre su similar de Kazajistán. Más allá del resultado deportivo, el foco de atención se centró en un fallo estructural que pudo tener consecuencias graves.
El partido se vio interrumpido cuando el sistema de cámara aérea, conocido técnicamente como ‘spidercam’, sufrió una avería catastrófica. El dispositivo, que se desplaza sobre el terreno de juego suspendido por un complejo sistema de cables para ofrecer ángulos de transmisión dinámicos, comenzó a emitir humo de manera visible antes de que sus anclajes cedieran.
Corría el minuto 24 de la primera etapa cuando la ‘spidercam’, cámara móvil suspendida sobre la cancha mediante cables, experimentó una falla crítica, comenzó a emitir humo y, finalmente, sus sujeciones cedieron, provocando su caída.
Afortunadamente, el aparato se precipitó sobre una zona lateral del campo donde no se encontraba ningún futbolista en ese momento, evitando así lesiones. El único afectado directo fue un camarógrafo a nivel de cancha que resultó sobresaltado por la proximidad del impacto. El suceso fue captado por aficionados desde las gradas, y los videos se difundieron rápidamente a través de redes sociales, generando un debate sobre los protocolos de seguridad y mantenimiento de este tipo de equipamiento en eventos deportivos de alto nivel.




