La ‘Roja’ de Luis de la Fuente exhibió un fútbol de alta presión y transiciones rápidas para superar por 3-1 a Perú en su último ensayo. Un análisis que deja a España como un candidato con argumentos sólidos a días de su debut en Norteamérica.
En una demostración de poderío y cohesión táctica, la selección española cerró su preparación para el Mundial 2026 con una contundente victoria por 3-1 sobre Perú. El encuentro, disputado en el Estadio Cuauhtémoc de Puebla, no fue un mero amistoso, sino una declaración de intenciones del equipo dirigido por Luis de la Fuente.
Desde el pitazo inicial, España impuso un ritmo asfixiante. La presión alta surtió efecto inmediato cuando, a los 2 minutos, Mikel Oyarzabal capitalizó un error en la salida peruana con un remate de media distancia que evidenció la agresividad ofensiva del planteamiento. No se trataba de posesión estéril, sino de una búsqueda constante del arco rival.
El segundo gol fue una radiografía del sistema de De la Fuente. Una jugada elaborada por la banda derecha, con Ferran Torres desbordando y sirviendo un centro preciso, fue conectada por Pedri (32′). El mediocampista del Barcelona, actuando como un ‘box-to-box’ moderno, demostró una vez más por qué es el metrónomo de este equipo, llegando desde la segunda línea para definir.
Más allá del resultado, la verdadera noticia es la sincronización y la verticalidad de un mediocampo que, con Pedri como eje, parece haber encontrado su ritmo de crucero justo a tiempo para el desafío mundialista.
En el complemento, la fortuna también jugó a favor de los europeos. Un centro de Yeremy Pino al minuto 53 provocó un desafortunado autogol del portero Pedro Gallese, sentenciando el partido. El descuento de Jairo Vélez (66′) para Perú solo sirvió para maquillar un resultado que reflejó la superioridad española en todas las facetas del juego.
Con este ensayo general aprobado con nota alta, España ya pone la mira en su debut del próximo lunes 15 de junio ante Cabo Verde. Posteriormente, enfrentará a Arabia Saudita y cerrará la fase de grupos en un duelo de alto calibre contra Uruguay, un partido que podría definir el liderato del grupo y el destino de dos potencias en el torneo.



