El volante de Universidad Católica, Alfred Canales, realiza un crudo diagnóstico tras la eliminación en Copa de la Liga, calificándola de ‘fracaso’ y poniendo toda la presión sobre el rendimiento del equipo para el segundo semestre del Campeonato Nacional.
En una temporada de rendimiento sinusoidal para Universidad Católica, la eliminación prematura de la Copa de la Liga ha calado hondo en el plantel. Ha sido el volante Alfred Canales quien ha puesto voz al sentir del camarín, ofreciendo un análisis sin concesiones y asumiendo la responsabilidad colectiva en un momento crítico para las aspiraciones del club.
Con una franqueza poco habitual, Canales no dudó en calificar el desempeño en dicho torneo como un ‘fracaso’. ‘Tenemos que estar peleando todos los torneos’, sentenció, estableciendo el estándar de exigencia que se le demanda a una institución del calibre de la UC. Esta admisión subraya la brecha entre las expectativas y los resultados obtenidos, un problema de consistencia que ha marcado la campaña 2026 de los ‘Cruzados’.
El análisis del jugador apunta a una desconexión interna en momentos clave.
Fue de nosotros que no sé si nos relajamos, yo creo que esa no es la palabra, pero teníamos que haber ganado todos los partidos. No se nos dieron las cosas.
Esta declaración evidencia una autocrítica profunda, reconociendo que la eliminación fue producto de errores propios más que de méritos del rival.
En el plano personal, Canales encontró un resquicio de satisfacción en su reciente actuación ante Cobresal, donde disputó los 90 minutos y anotó un gol. ‘Súper contento de volver a sumar, de jugar los 90. Hace rato no venía jugando. Lo venía buscando’, comentó, reflejando su deseo de consolidarse en el esquema titular y aportar desde el campo.
Ahora, con la Copa de la Liga en el retrovisor, la mira está puesta exclusivamente en el Campeonato Nacional. ‘Queda todo el segundo semestre todavía’, afirmó Canales, mostrando convicción en las posibilidades del equipo. El próximo duelo ante Universidad de Concepción se perfila como el primer examen para un equipo obligado a transformar la autocrítica en puntos y demostrar que tiene la jerarquía para luchar por el título hasta el final.



