Una lluvia torrencial en Auburn, Alabama, inundó el Jordan-Hare Stadium, convirtiendo las gradas en cataratas y amenazando el duelo entre Argentina e Islandia. Pese al caos, una mejora climática permitió confirmar el partido.
La puesta a punto de la selección argentina para el Mundial enfrentó un obstáculo climático severo en Auburn, Alabama. Horas antes de su último amistoso contra Islandia, una lluvia torrencial azotó la ciudad estadounidense, generando una alta incertidumbre sobre la realización del encuentro.
Las precipitaciones, características del clima tropical de la zona, fueron de tal intensidad que llegaron a inundar algunas calles. Sin embargo, el foco principal de la preocupación se centró en el Jordan-Hare Stadium, el escenario del partido.
Las imágenes que circularon en la previa eran elocuentes: las gradas del estadio se transformaron en auténticas cataratas de agua, mientras que el terreno de juego y sus alrededores presentaban grandes depósitos de agua, comprometiendo seriamente las condiciones para el desarrollo del juego.
La pregunta sobre una posible suspensión dominó el ambiente, considerando que este duelo representa la última prueba táctica y física para el combinado trasandino antes de su debut en la máxima cita del fútbol. Una cancelación habría significado un contratiempo logístico y deportivo de importancia.
Para alivio de ambas selecciones y de la organización, la tormenta finalmente amainó y el sol reapareció sobre Alabama. El equipo universitario local, los Auburn Tigers, disipó todas las dudas al compartir imágenes del estadio en perfectas condiciones, confirmando que el recinto estaba listo para albergar el fútbol y dar cierre a la preparación argentina.




