El nuevo presidente de la Federación de Tenis de Chile hereda una institución marcada por la irregularidad y la falta de recambio generacional. Su plan se centra en la formación de base y la transparencia financiera para revitalizar un deporte clave para el país.
Santiago, 08 de junio de 2026.- En un momento crítico para el tenis nacional, Milovan Kegevic ha sido electo como el nuevo presidente de la Federación de Tenis de Chile (Fetech), asumiendo el timón de una nave que ha navegado en aguas turbulentas durante más de una década. Su primera declaración, “las cosas van a mejorar”, resuena como una promesa audaz frente a un diagnóstico complejo: la ausencia de un recambio generacional sólido y una estructura federativa cuestionada por su gestión.
Kegevic hereda una realidad deportiva de contrastes. Si bien la generación de Nicolás Jarry, Alejandro Tabilo y Cristian Garin ha logrado hitos importantes en el circuito ATP, su rendimiento ha sido inconsistente y, más preocupante aún, no se vislumbra una segunda línea de jugadores jóvenes con la proyección necesaria para asegurar el futuro. El ranking juvenil de la ITF muestra una escasa presencia chilena en las rondas decisivas de los grandes torneos, un indicador inequívoco de las fallas en el sistema de formación.
El desafío del nuevo presidente trasciende la cancha. La Fetech ha estado bajo escrutinio por problemas financieros y disputas internas que han mermado la confianza de auspiciadores y del propio Instituto Nacional de Deportes (IND). La promesa de Kegevic de “mejorar” debe traducirse, en primer lugar, en una auditoría exhaustiva y en la implementación de un modelo de gobierno corporativo transparente que garantice el uso eficiente de los recursos.
El éxito de esta nueva administración no se medirá en los títulos ATP de la actual generación, sino en la cantidad de jóvenes talentos de regiones, como el Biobío, que logren insertarse en el circuito profesional gracias a un sistema de apoyo real y descentralizado. La tarea es reconstruir la base de la pirámide, no solo decorar la cima.
Para los clubes locales y las escuelas de tenis en comunas como Cabrero, el cambio en la Fetech podría significar un punto de inflexión. Un programa nacional de desarrollo bien financiado y ejecutado podría traducirse en más recursos para la captación de talentos, mejores capacitaciones para entrenadores locales y la creación de torneos regionales que sirvan como una plataforma competitiva real. La viabilidad del tenis como una opción de carrera para un joven de la provincia del Biobío depende directamente de que la promesa de Kegevic se convierta en una política federativa tangible y no solo en una declaración de buenas intenciones.



