A más de dos décadas del icónico puñetazo, el actual DT de Coquimbo Unido, Hernán Caputto, desclasifica los detalles del altercado con Juan ‘Candonga’ Carreño, revelando la frase que gatilló la agresión y una posterior y sorpresiva reconciliación.
En el fútbol, existen momentos que trascienden el resultado y se instalan en la memoria colectiva por su carga simbólica. El violento cruce entre el entonces portero Hernán Caputto y el delantero Juan ‘Candonga’ Carreño es, sin duda, uno de ellos. Hoy, desde su posición como Director Técnico de Coquimbo Unido, Caputto analiza con distancia y humor un episodio que encapsula la intensidad y los códigos de una época distinta del balompié nacional.
En conversación con el podcast Blah!, el estratega desmitificó una de las teorías más extendidas sobre el origen de la agresión. Contrario a la creencia popular, la polémica exclusión de Carreño del Mundial de Francia 98 no fue el detonante. El conflicto fue más visceral, un producto de la fricción del momento.
Le dije ‘Eso te pasa por mala leche’, pero no alcancé a decirle las dos últimas letras porque me pegó.
La frase, lanzada en medio de la cancha, fue la chispa que encendió la mecha de Carreño. La reacción fue instantánea y contundente, dejando una de las postales más recordadas del fútbol chileno de los noventa. Para el aficionado local, este tipo de anécdotas no son solo chismes de camarín; representan una conexión con un fútbol de mayor roce y con personalidades fuertes que, para bien o para mal, definieron el carácter de la competencia que siguen cada fin de semana.
Sin embargo, la historia no terminó con el golpe. Caputto relató un encuentro posterior en 1999, cuando sus caminos volvieron a cruzarse con él en Unión Española y Carreño en Everton. Lejos de la tensión del pasado, el episodio tuvo un cierre inesperado. “Fue anecdótico; él se acercó a pedirme disculpas y yo le dije: ‘Tranquilo Juan, no se enteró nadie'”, comentó Caputto, demostrando que los códigos del fútbol también incluyen la capacidad de resolver las disputas fuera del campo.
Hoy, el incidente es material de anécdota, al punto que el propio técnico bromea sobre la potencia del impacto recibido. “Fue al revés, yo le pegué un ‘carazo’ en la mano”, concluyó, cerrando con humor un capítulo imborrable de su carrera y de la historia del deporte rey en Chile.



