Tras el amistoso de La Roja en Lisboa, se desveló que el defensor central fue el ganador del ‘trofeo’ más disputado fuera de la cancha. Una gestión personal, no una disputa en el túnel, fue la clave para obtener la prenda del astro portugués.
En el fútbol de élite, ciertos símbolos trascienden el resultado de un partido. El amistoso entre la selección chilena y Portugal, que sirvió como última prueba para los lusos de cara al Mundial, dejó una narrativa secundaria tan comentada como el análisis del rendimiento: la disputa por la camiseta de Cristiano Ronaldo.
Finalmente, el misterio se ha resuelto. Según información de La Tercera, fue el defensor Guillermo Maripán quien se quedó con la codiciada prenda número 7. Lejos de una pugna en el túnel de vestuarios, la obtención de la camiseta fue el resultado de una gestión estratégica. La clave fue el fisioterapeuta español Joaquín Juan, un profesional que ha trabajado con ambas estrellas y que sirvió de nexo para asegurar el intercambio.
Este hecho revela las dinámicas internas y las redes de contacto que operan en el fútbol de alto rendimiento, donde una relación profesional compartida puede valer más que un pedido improvisado al final del encuentro. Maripán, con su trayectoria en el fútbol europeo, supo moverse con inteligencia fuera del terreno de juego.
Más allá del intercambio entre futbolistas, la delegación de la ANFP, encabezada por su presidente Pablo Milad, también participó activamente del fervor por el portugués, asegurando fotografías y camisetas autografiadas para los dirigentes.
El episodio contrasta con la imagen de otros tiempos y expone cómo la admiración por una figura global como Ronaldo permea todos los estamentos de una delegación, desde los jugadores hasta la plana mayor. Curiosamente, y a pesar de la generosidad del delantero luso con sus recuerdos, se informó que Cristiano Ronaldo no recibió ninguna camiseta de la selección chilena a cambio.
Para el aficionado, este tipo de detalles ofrece una ventana al lado B del fútbol profesional. Muestra que, incluso para jugadores consolidados como Maripán, el valor simbólico de la camiseta de un ícono generacional sigue siendo un objetivo preciado, un verdadero trofeo personal que se gana con estrategia y contactos, no solo con talento en la cancha.




