Lo que Trump prometió como una operación de días cumple más de tres meses. La reciente escalada entre Irán e Israel amenaza con disparar el precio del crudo, encendiendo las alarmas económicas desde Wall Street hasta los surtidores de nuestra región.
Este lunes 8 de junio se cumplen 100 días desde que el presidente estadounidense Donald Trump, junto a Israel, diera inicio a la operación ‘Furia Épica’ contra Irán. Lo que se anunció como una intervención rápida de ‘dos o tres días’ se ha transformado en un conflicto estancado que hoy vive su momento más peligroso, con el mundo conteniendo la respiración.
La frágil tregua se hizo añicos durante el fin de semana. Tras un ataque israelí en Beirut, Irán respondió lanzando un bombardeo sobre territorio de Israel. La reacción en cadena no se detuvo ahí, marcando una escalada sin precedentes en la región.
La tensión llegó a su punto máximo cuando, según informes de agencias internacionales, el presidente Trump contactó al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para exigirle que no hubiera represalias.
Desoyendo la petición de su principal aliado, Netanyahu ordenó bombardeos de respuesta sobre importantes ciudades iraníes como Teherán, Tabriz e Isfahán, dejando en claro que el conflicto ha entrado en una nueva fase, mucho más impredecible y violenta.
Pero, ¿por qué un conflicto a más de 13.000 kilómetros de distancia debería preocuparnos en el Biobío? La respuesta está en nuestro bolsillo. Irán es un actor clave en el mercado petrolero mundial. Cualquier inestabilidad en la zona dispara inmediatamente el precio del barril de crudo, y Chile importa casi la totalidad del petróleo que consume. Un alza sostenida significa bencinas y diésel más caros en Cabrero, Monte Águila y toda la provincia, afectando desde el transporte personal hasta el costo de los fletes que traen los alimentos a nuestra mesa.
Con 100 días de guerra y sin un final a la vista, la promesa de una victoria rápida se ha desvanecido. Ahora, la incertidumbre económica se suma a la crisis humanitaria, y las consecuencias de las decisiones tomadas en Washington, Teherán y Tel Aviv amenazan con sentirse con fuerza en la economía de cada vecino de nuestra comuna.




