A menos de una semana del pitazo inicial del Mundial 2026, la Federación Iraní de Fútbol acusa una maniobra “enteramente política” de Estados Unidos tras la negativa de ingreso a miembros clave de su delegación, escalando el conflicto a la FIFA.
La antesala del Mundial 2026, que se inaugura en menos de una semana, se ha visto sacudida por un conflicto diplomático de alta tensión. La Federación de Fútbol de Irán (FFRI) denunció formalmente que el gobierno de Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, ha negado las visas de ingreso a miembros cruciales de su cuerpo directivo y administrativo.
Si bien la totalidad de los jugadores del ‘Team Melli’ recibieron la autorización para entrar a territorio estadounidense, la medida no se extendió a figuras clave del staff. Entre los afectados se encuentran el secretario general, Hedayat Mombini; el director ejecutivo de la selección, Mehdi Kharati; y el director de comunicación, Mohsen Motamedkia, además de representantes del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní.
La reacción desde Teherán fue inmediata y contundente. A través de un comunicado oficial, la FFRI calificó la decisión como una continuación de las “acciones hostiles” de Washington contra su nación.
“El gobierno de Estados Unidos, continuando con sus acciones hostiles contra el equipo nacional de nuestra amada nación, ha rechazado, en una decisión no deportiva y enteramente política, emitir visas a miembros clave de la dirección gerencial y administrativa del equipo nacional”, sentenció la federación.
Para la dirigencia iraní, esta acción constituye un “tratamiento discriminatorio deliberado” y una “interferencia política en el deporte de la peor manera posible”, contraviniendo directamente las regulaciones deportivas internacionales. Por ello, han anunciado que el caso será elevado formalmente ante la FIFA.
La federación persa argumenta que el ente rector del fútbol mundial “tiene el deber de garantizar que se emitan visas para el personal gerencial, ejecutivo, técnico y de apoyo”, cuya presencia consideran “urgentemente necesaria” para el correcto desempeño del equipo en la cita planetaria.
Este incidente se suma a una serie de roces previos. Originalmente, la selección iraní tenía previsto establecer su campamento base en Tucson, Arizona, pero las tensiones geopolíticas obligaron a un cambio de planes, trasladando su concentración a Tijuana, México. A pesar de la controversia, el calendario de Irán se mantiene sin cambios, con dos partidos programados en Los Ángeles (frente a Nueva Zelanda y Bélgica) y uno en Seattle (contra Egipto), lo que añade una capa de complejidad logística y política a su participación.




