A solo diez días del debut, el defensa Leonardo Balerdi queda fuera de la Copa del Mundo por una lesión muscular. El cuerpo técnico de Lionel Scaloni evalúa contrarreloj a su reemplazante, abriendo un debate sobre la solidez de la zaga albiceleste.
La selección argentina, una de las principales candidatas al título en el Mundial de Norteamérica 2026, ha recibido un golpe significativo en su estructura defensiva. A tan solo diez días de su debut contra Argelia, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) confirmó la baja del defensor Leonardo Balerdi por una lesión muscular.
El jugador del Olympique de Marsella, pieza clave en la rotación de la zaga central, sufrió una lesión en el sóleo de su pierna derecha durante una de las últimas sesiones de entrenamiento. La noticia, confirmada a través de los canales oficiales de la selección, obliga al entrenador Lionel Scaloni a reconfigurar sus planes en una etapa crítica de la preparación.
Balerdi, conocido por su buena salida con el balón y su polivalencia, ofrecía una alternativa táctica de gran valor. Su ausencia no solo elimina una opción, sino que pone a prueba la profundidad del plantel en una de las líneas más exigidas en torneos de alta competencia.
Más allá del nombre, la lesión de Balerdi representa el primer gran test de estrés para la planificación de Scaloni, obligándolo a improvisar en una zona del campo donde la consistencia es un activo no negociable en una Copa del Mundo.
El cuerpo técnico aún no ha anunciado al reemplazante oficial, pero la normativa FIFA permite convocar a un jugador de la prelista de 55 entregada previamente. Nombres como Marcos Senesi (AFC Bournemouth), Lucas Martínez Quarta (Fiorentina) o incluso jóvenes promesas como Lautaro Di Lollo y Zaid Romero, que no habían superado el corte final, emergen como las principales alternativas.
La decisión de Scaloni será analizada con lupa. Deberá sopesar entre un jugador con más experiencia europea como Senesi o Martínez Quarta, o apostar por un perfil que se ajuste mejor a una función específica que tenía pensada para Balerdi. El amistoso programado contra Honduras adquiere ahora una nueva dimensión, convirtiéndose en un laboratorio forzoso para probar la nueva estructura defensiva de la Albiceleste de cara a su estreno mundialista.



