Universidad de Chile necesita una victoria imperativa y un favor de La Serena para forzar un triple empate en la cima del grupo. Audax Italiano, en cambio, depende de sí mismo para sellar su clasificación en una definición de infarto en el Estadio Nacional.
El fútbol chileno se prepara para una definición de alta tensión este domingo, cuando el Grupo D de la Copa de la Liga resuelva a su último semifinalista. En el epicentro de la acción, el Estadio Nacional será el escenario donde Universidad de Chile, bajo la dirección técnica de Fernando Gago, se juega su última carta frente a un Audax Italiano que llega como líder y con la primera opción de avanzar.
El equipo universitario enfrenta un panorama complejo. Ubicados en la tercera posición con 7 puntos, la victoria es una condición no negociable. Sin embargo, el triunfo por sí solo no basta. Los azules dependen de que, en el partido simultáneo, el ya eliminado Deportes La Serena logre una victoria sobre Unión La Calera. Solo esa combinación de resultados generaría un triple empate en 10 puntos, donde la actual diferencia de gol de +5 de la U se volvería el factor decisivo para su clasificación.
La ecuación para el ‘Romántico Viajero’ es tan clara como compleja: ganar es solo el primer paso; el segundo, y más incierto, depende de un resultado ajeno que se jugará en simultáneo a cientos de kilómetros de distancia.
Para esta final, Gago no especulará y pondrá en cancha un once de alto calibre ofensivo, buscando replicar el 3-1 obtenido en La Florida. La formación incluye nombres de peso como Charles Aránguiz en la sala de máquinas, Javier Altamirano en la creación y un tridente de ataque compuesto por Maxi Guerrero, Lucas Assadi y el experimentado Eduardo Vargas, sobre quienes recae la responsabilidad de vulnerar el arco itálico.
Por su parte, Audax Italiano, dirigido por Gustavo Lema, controla su propio destino. Con 10 puntos y una diferencia de gol de +3, un punto por encima de La Calera (+2), los de La Florida saben que un resultado positivo les asegura el boleto a la siguiente fase. La estrategia itálica probablemente se centrará en la solidez defensiva y la explotación de la ansiedad de un rival obligado a proponer, convirtiendo cada contraataque en una amenaza latente. La jornada, con arbitraje de Cristián Galaz, promete ser una clase magistral de estrategia y nervios de acero.




