El reciente incidente en el partido entre Universidad de Chile y Unión La Calera, donde un penal fue anulado tras revisión del VAR, reabre el debate sobre la efectividad y la interpretación de esta tecnología en el fútbol nacional. ¿Es el VAR una herramienta que garantiza la equidad o un factor que añade más polémica a decisiones ya complejas? Analizamos la implementación, los protocolos de la IFAB y la percepción de los protagonistas en un deporte donde cada milímetro cuenta para el destino de un campeonato.
El fútbol chileno se encuentra nuevamente en el ojo del huracán tras una controvertida decisión del VAR que anuló un penal a favor de Universidad de Chile en su encuentro contra Unión La Calera. La frase “no existe un real impacto” atribuida a la operación del sistema, lejos de calmar las aguas, ha intensificado el escrutinio sobre la aplicación de esta tecnología en la Primera División.
Desde su implementación en el Campeonato Nacional, el Video Assistant Referee (VAR) ha sido presentado como una herramienta fundamental para asegurar la justicia deportiva, minimizando errores arbitrales claros y manifiestos. Sin embargo, su uso ha generado un sinfín de discusiones, especialmente en jugadas de alta complejidad como penales, fueras de juego milimétricos y tarjetas rojas.
La International Football Association Board (IFAB), organismo encargado de definir las reglas del fútbol, establece protocolos estrictos para la intervención del VAR. Estos indican que el sistema debe actuar solo en “errores claros y obvios” o “incidentes graves desapercibidos”. La interpretación de lo que constituye un “impacto real” o un “error claro” recae directamente en el criterio del árbitro principal y el equipo VAR, lo que a menudo lleva a percepciones divergentes entre jugadores, cuerpos técnicos y aficionados.
En el caso específico de la anulación del penal a la U, la polémica se centra en si la intervención del VAR corrigió un error manifiesto o si, por el contrario, añadió una capa de subjetividad que alteró el curso del juego. Este tipo de situaciones no solo afectan el resultado inmediato del partido, sino que también tienen implicaciones significativas en la tabla de posiciones, la moral de los equipos y la confianza en el sistema arbitral.
La Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) ha invertido considerablemente en la capacitación de árbitros y en la infraestructura tecnológica para el VAR. No obstante, incidentes como este subrayan la necesidad de una mayor transparencia en las comunicaciones del VAR y, posiblemente, de una revisión de los criterios de intervención para evitar que la tecnología, en lugar de ser una solución, se convierta en una fuente constante de controversia. La búsqueda de la equidad en el deporte rey es un desafío continuo, y el VAR, a pesar de su potencial, aún tiene un camino por recorrer para consolidarse como un garante indiscutible de la justicia en el fútbol chileno.

