La memoria de Juan Quiñones, pilar fundamental en la fundación de Colo Colo, es finalmente honrada con el traslado de sus restos al Mausoleo de los Viejos Cracks. Este acto no solo reivindica su legado, sino que reafirma la profunda conexión del club con su historia y sus héroes, un ejemplo de pasión que trasciende generaciones y fronteras deportivas, llegando al corazón de cada hincha, incluso en Cabrero.
En un emotivo y significativo acto que subraya la importancia de la memoria histórica en el deporte, los restos de Juan Quiñones, uno de los fundadores esenciales de Colo Colo, han sido trasladados desde Constitución hasta el Mausoleo de los Viejos Cracks en el Cementerio General de Santiago. Este movimiento no es meramente un cambio de ubicación, sino un reconocimiento póstumo a un hombre cuya visión fue crucial para el nacimiento del club más popular de Chile.
Juan Quiñones fue una figura clave en la gesta de 1925. Junto a David Arellano y un grupo de jóvenes, conocidos como ‘los rebeldes’, decidió abandonar el Club Magallanes para fundar una institución que aspiraba a profesionalizar y renovar el fútbol chileno. Su nombre quedó grabado a fuego en el acta fundacional, simbolizando el espíritu de innovación y pasión que caracterizaría al ‘Cacique’.
De aquella época, en el icónico Bar Quitapenas, se popularizó la frase atribuida a Arellano: “Vámonos mejor Quiñones. No se puede con estos viejos. Que jueguen los viejos. Si pueden”. Esta expresión, cargada de la rebeldía y determinación juvenil, encapsula el espíritu fundacional de Colo Colo y la estrecha camaradería entre sus pioneros.
El Mausoleo de los Viejos Cracks, ubicado en el Cementerio General de la capital, es un santuario para las glorias que forjaron la identidad de Colo Colo. Es el lugar donde descansan eternamente aquellos que, con su talento y compromiso, escribieron las primeras páginas de una historia rica en triunfos y pasiones. La incorporación de Quiñones a este panteón de héroes es un acto de justicia histórica largamente esperado.
La ceremonia de traslado fue encabezada por el presidente de Blanco y Negro, Aníbal Mosa, y contó con la presencia de autoridades del club, exjugadores y familiares, quienes rindieron homenaje a la figura de Quiñones. Este gesto reafirma el compromiso de Colo Colo con la preservación de su patrimonio y el reconocimiento a quienes sentaron las bases de su grandeza.
Para los vecinos de Cabrero y para todos los amantes del fútbol en Chile, este evento trasciende lo meramente deportivo. Es un recordatorio de cómo la historia y los valores de una institución pueden inspirar a generaciones. La pasión por Colo Colo, arraigada en cada rincón del país, se nutre de estas historias de sacrificio y visión, conectando a la comunidad con un legado que es parte de la identidad nacional.
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