Nuevos audios en el juicio por la muerte de Diego Maradona exponen la alarmante indiferencia de su médico ante advertencias cruciales. La investigación profundiza en la responsabilidad de los profesionales de la salud, revelando un cuadro de negligencia que pudo haber sellado el destino del astro. Un caso que conmueve al mundo y exige justicia.
La segunda audiencia del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona ha sacudido los cimientos de la ética médica, al revelar audios estremecedores de Leopoldo Luque, el neurocirujano señalado como médico de cabecera del astro. En estos mensajes, Luque minimiza las advertencias urgentes sobre el deterioro de Maradona, quien presentaba un edema generalizado que, según la autopsia, acumuló tres litros de líquido en su cuerpo.
El masajista Nicolás Taffarel alertó a Luque el 17 de noviembre de 2020, ocho días antes del fallecimiento de Maradona, con un mensaje desesperado: “Está totalmente edematizado, no quiere masajes. Está muy hinchado Dieguito, los ojos hinchados como una teta”. La respuesta de Luque fue desestimar la gravedad: “Tranquilo igual, obvio si te quedas dormido mil horas en la misma posición cómo no vas a estar hinchado. No te preocupes, ya se va a deshinchar”. Una indiferencia que hoy es el centro de la acusación.
Ocho profesionales de la salud, incluyendo a Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz, enfrentan cargos de “homicidio simple con dolo eventual”. Esta figura legal implica que, aunque no buscaron directamente la muerte, actuaron con total indiferencia ante la posibilidad de un desenlace fatal, conociendo los riesgos. La gravedad de la acusación resalta la profunda responsabilidad que recae sobre quienes tienen a su cargo la vida de un paciente.
Maradona, quien falleció el 25 de noviembre de 2020 en su residencia de Tigre, Buenos Aires, había sido sometido a una cirugía por un hematoma subdural semanas antes. Su historial médico, complejo y marcado por problemas cardíacos, hepáticos y adicciones, hacía que cualquier síntoma, como el edema generalizado, fuera una señal de alarma crítica que requería atención inmediata y especializada. La autopsia confirmó la presencia de un edema agudo de pulmón y una miocardiopatía dilatada, condiciones exacerbadas por la acumulación de líquidos.
Este juicio no solo busca esclarecer las circunstancias de la muerte de una leyenda global, sino que también pone en el tapete la calidad de la atención médica domiciliaria y la responsabilidad profesional. Para los vecinos de Cabrero, este caso trasciende la figura de un ídolo; es un recordatorio sombrío sobre la importancia de la ética médica, la vigilancia en la atención domiciliaria y la búsqueda de justicia ante la presunta negligencia, temas que resuenan en cualquier comunidad.




