El VAR ha transformado el fútbol, pero en Chile, su aplicación genera intensos debates. Decisiones cruciales, como la que involucró a Campusano y Altamirano en un partido de la U, resaltan la urgencia de diálogos arbitrales transparentes. ¿Es el VAR un pilar de justicia o un catalizador de controversias? Exploramos cómo la claridad en estas deliberaciones es vital para la credibilidad del deporte y la pasión de los hinchas chilenos.
El fútbol chileno, pasión que une a comunidades como la nuestra en Cabrero, se encuentra constantemente bajo la lupa del Video Assistant Referee (VAR). Incidentes como el reciente diálogo arbitral en la jugada que involucró a jugadores como Campusano y Altamirano, y que afectó a un club de la magnitud de Universidad de Chile, reafirman la centralidad de esta tecnología y la urgencia de su transparencia.
Implementado en la Primera División chilena a partir de la temporada 2020, el VAR prometió mayor justicia y precisión en las decisiones arbitrales. Sin embargo, su aplicación ha estado lejos de ser un camino exento de polémicas. Desde su debut, la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) ha enfrentado críticas por la inconsistencia en su uso, los prolongados tiempos de revisión y, fundamentalmente, la falta de claridad en la comunicación de las decisiones finales.
La frase ‘antepone el pie’ en un diálogo de VAR, por ejemplo, encapsula la subjetividad inherente a ciertas interpretaciones. Para los hinchas y los clubes, entender el razonamiento detrás de una anulación de gol, un penal o una expulsión es fundamental. La liberación de los audios del VAR, aunque a menudo ocurre post-partido, se ha vuelto una demanda creciente para disipar dudas y fortalecer la credibilidad del sistema. La FIFA, organismo rector del fútbol mundial, promueve el VAR para corregir ‘errores claros y obvios’, pero la interpretación de estos criterios sigue siendo un punto de fricción.
Para los vecinos de Cabrero, como para millones de chilenos, el fútbol es más que un juego; es parte de nuestra identidad. Las decisiones del VAR no solo impactan el resultado de un partido, sino que también influyen en la pasión, la confianza en la liga y la percepción de equidad deportiva. La ANFP tiene el desafío de seguir perfeccionando los protocolos y fomentar una cultura de mayor transparencia, asegurando que el VAR sea una herramienta que sume a la justicia del juego y no a la controversia.




