A un año de la trágica muerte de Mylan Liempi y Martina Riquelme, sus familias claman por respuestas ante un proceso judicial estancado. La investigación por ‘apremios ilegítimos’ y ‘cuasidelito de homicidio’ avanza con lentitud, dejando un vacío de justicia que resuena en todo el país, exigiendo transparencia y celeridad en un caso que conmocionó a Chile.
Un año ha transcurrido desde la fatídica jornada en las afueras del Estadio Monumental, donde la vida de los jóvenes colocolinos Mylan Liempi y Martina Riquelme fue truncada en medio de un operativo policial. Hoy, el eco de su ausencia se mezcla con la frustración de sus familias, quienes denuncian un avance judicial nulo, sumiendo el caso en una dolorosa inmovilidad.
Pamela Lafuente, madre de Mylan, ha expresado con profundo pesar la angustia que embarga a su familia. “Lo sentimos horrible, como todos los días. Un año y todavía no tenemos justicia para mi niño”, declaró a Cooperativa Deportes, reflejando el sentir de quienes buscan respuestas y reparación. La falta de una fecha para la audiencia y la percepción de un silencio mediático agravan el sufrimiento, haciendo que la búsqueda de justicia se sienta como una batalla cuesta arriba.
El Ministerio Público calificó los hechos como “delito calificado de apremios ilegítimos con resultado de cuasidelito de homicidio y lesiones”, una imputación grave que apunta a un uso desproporcionado de la fuerza con consecuencias fatales. En diciembre de 2025, dos Carabineros involucrados en el incidente fueron puestos bajo arresto domiciliario total y arraigo nacional por un plazo de 120 días, mientras la investigación continúa su curso. Esta medida, si bien representa un paso en el proceso, no ha logrado calmar la sed de justicia de las familias, quienes ven cómo el tiempo transcurre sin que se vislumbre un juicio oral.
El sistema judicial chileno establece que, tras este periodo inicial, el ente persecutor o los querellantes particulares pueden solicitar una ampliación del plazo de investigación, que podría extenderse hasta por dos años, o bien, formular directamente la acusación para dar paso al juicio oral. Sin embargo, la lentitud percibida en este caso genera una profunda preocupación sobre la eficacia y la celeridad de la justicia en situaciones que involucran la acción policial y la pérdida de vidas inocentes.
Para los vecinos de Cabrero, este caso, aunque ocurrido en la capital, resuena con la universal demanda de transparencia y rendición de cuentas. La confianza en las instituciones y la garantía de que la justicia opere de manera expedita y equitativa son pilares fundamentales para cualquier comunidad. La tragedia de Mylan y Martina es un recordatorio doloroso de la importancia de un sistema judicial robusto y sensible, capaz de entregar respuestas y consuelo a quienes claman por verdad y justicia.



