El piloto chileno Clemente Huerta, con solo 17 años, se lanza por segundo año consecutivo a la exigente Fórmula 4 de Estados Unidos. En la pista de Avondale, Louisiana, buscará no solo el título, sino también los cruciales puntos para la Súper Licencia que lo acerquen a la élite de la Fórmula 1. Una carrera contra el tiempo y la élite mundial, llevando el nombre de Chile a lo más alto.
El rugido de los motores vuelve a llamar al joven talento chileno Clemente Huerta, quien por segundo año consecutivo se embarca en el desafiante Campeonato de Fórmula 4 de Estados Unidos. Con solo 17 años, Huerta se posiciona como una de las promesas del automovilismo nacional en la escena internacional, buscando consolidar su ascenso en la pirámide del motorsport global.
La Fórmula 4 es la primera categoría en la escalera de monoplazas de la FIA, diseñada para formar a los futuros pilotos de élite. Es un trampolín crucial que otorga puntos para la codiciada Súper Licencia, requisito indispensable para competir en la Fórmula 1. El camino hacia la F1 y la IndyCar pasa por la F4, la Fórmula 3 Regional Americas y la Fórmula 2, un sendero exigente donde cada carrera cuenta.
Este fin de semana, la acción se traslada al NOLA Motorsports Park en Avondale, Louisiana, una pista de 4.425 metros con 16 curvas que pondrá a prueba la habilidad y estrategia de Huerta. La actividad se extiende por cuatro días intensos: prácticas el jueves, clasificación el viernes, dos carreras el sábado y la prueba final el domingo, un calendario que exige máxima concentración y preparación física y mental.
Clemente Huerta, compitiendo bajo la estructura de Velox Racing USA, ha expresado su determinación: “Este fin de semana marco mi regreso a las pistas en la F4 United States Championship, enfrentando por segunda vez este desafío internacional con el firme objetivo de dejar el nombre de mi país en lo más alto”. Un aspecto distintivo de su participación es que compite con su propio monoplaza Ligier, gestionado por Velox, y este año contará con la asistencia técnica en pista de Speed Factory, un cambio estratégico respecto a la logística de Kiwi Motorsport del año pasado.
La participación de Huerta no solo representa un hito personal, sino que también enciende la llama de la esperanza para el automovilismo chileno. Su desempeño en esta categoría de alta competencia es seguido de cerca, pues cada avance lo acerca al sueño de la Fórmula 1, un anhelo que, de concretarse, resonaría con orgullo en cada rincón de Chile, incluyendo a nuestros vecinos de Cabrero, inspirando a las nuevas generaciones a perseguir sus propias metas con pasión y disciplina.




